Hogar dulce hogar (III)

De nuevo un golpe de mala buena suerte me manda una señal y me pongo en acción. Me he cambiado de piso (y van 3). Después de una larga y difícil búsqueda que se ha prolongado durante más o menos un mes non-stop por fin consigo un piso que cubre todas mis necesidades, paso la entrevista de rigor y tras unos días de incertidumbre mis nuevos compañeros me dicen que se quedan conmigo!

Alquilo mi antigua habitación y preparo todo para marcharme. Durante el fin de semana la mudanza queda hecha y poco a poco la habitación nueva se va configurando. Hoy ya estoy totalmente instalada, y a pesar de que aún quedan cosillas por comprar me apetecía enseñaros mi nueva morada.

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La zona sigue siendo la misma, me quedo en Angel (difícil alejarse de aquí), estoy a 5 min del piso antiguo pero ahora en la calle principal, y sigo estando a 5 min de la estación de metro, se puede pedir más?

El piso está en un edificio muy antiguo que parece que en algún momento se va a venir abajo.

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Los suelos combados, las vigas deformadas y el crujir de la madera al pisarla hacen del piso un lugar muy especial, un sitio que parece tener su propia identidad y que de alguna manera te acoge cuando estás dentro (nada q ver con mi horrendo piso anterior!)  Me encantó desde el primer momento en el que entré, y me sigue encantando, no sé por qué…

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En cuanto a mis compañeros, son dos chicos, uno de Gales y otro de Nueva York, y una chica irlandesa. Por ahora no he estado mucho con ellos pero la primera impresión ha sido muy buena. Quizás son ellos los que hayan traído esas buenas vibraciones a la casa…

Pero pasad!!  no os quedeis en la puerta!

Quieres formar parte de la Historia?

quieres que tu nombre se recuerde una vez que hayas muerto? siempre has soñado con que haya una fiesta o celebración que lleve tu nombre? Pongamos que cada 5 de Noviembre se celebran tus hazañas en todo el país. Las ciudades se bañan en fuegos artificiales durante horas, y todo el mundo piensa en tí porque antes de morirte has hecho algo grandioso. Sería increíble verdad?

Siempre has soñado con ello, dejar tu huella en la humanidad, ser conocido en todo el mundo y ser motivo de celebración. Bien, pues lo tienes fácil.. no hace falta que inventes una nueva fórmula matemática, ni que acabes con la pobreza del mundo, ni que pises la luna.. es mucho más sencillo, algo que no requiere de mucho trabajo ni de mucho tiempo, y que te asegurará la fama sería, por ejemplo,  un intento de volar el Parlamento en Londres.  Sí, he dicho intento, y es que no es necesario que lo consigas, sólo que lo intentes. De hecho, si lo consiguieras nadie recordaría tu nombre, sólo recordarían el edificio que ha desaparecido. Pero si en tu intento fallas, entonces ya lo tienes! a partir de ahí ya te puedes morir, o mejor dicho, ya te pueden matar, y tu conciencia estará tranquila porque no te irás del mundo sin haber aportado tu granito de arena.

Pues sí señores, hoy celebramos en Inglaterra, así como en otros países, la noche de Guy Fawkes. Esto en Londres significa que durante horas puedes ver fuegos artificiales desde casi cualquier punto de la ciudad.  Esta tradición, aunque ha ido cambiando un poco con los años,  viene celebrándose desde nada menos que 1605, año en el que el personaje antes citado intentó acabar con la vida del Rey James I, junto con la de su familia y la de varios miembros de la aristocracia protestante que se suponía iban a reunirse aquel día en el Palacio de Westminster.

Evidentemente, lo que se celebra es el hecho de que el atentado no se llevara a cabo, y que el Rey y el Parlamento se salvaran, pero a mí me sigue sin cuadrar. Yo personalmente no veo ningún motivo de celebración en el hecho de que un atentado contra el rey no se haya llevado a cabo,como si fuera algo inusual, pero si en nuestro empeño de buscar “días des” sentimos la necesidad de celebrarlo, al menos se le podría haber puesto otro nombre y no utilizar el de este Guy. Por qué todo el país tiene que conocer su nombre y hablar de él al menos un día cada año? por qué este hombre pasa la historia como si hubiera hecho algo grandioso cuando en realidad lo que hizo intentó es algo espeluznante? De acuerdo que había unos motivos, por supuesto el atentado no era gratuito y la historia forma parte de la Historia pero aún así, no hay hechos más importantes para celebrar?

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La trama seguro que os suena si habeis visto o leído V de Vendetta, pues está basada en ello. De hecho, la película tiene esa misma intención de conmemorar al personaje, y de convertirlo en una especie de héroe, acercándolo al espectador de manera que se convierte en el bueno de la película. Consigue que por un momento desees que el tipo logre llevar a cabo su objetivo. Te convences de que, a pesar de estar mal de la cabeza, tiene un buen corazón y lo que hace es por una buena causa. Pero … qué tipo de buena causa puede justificar un asesinato? ya no un asesinato sino la destrucción de un edificio al completo junto con todas las personas que se encuentren en el mismo y en los alrededores ??!!!?

Para mí, no hay intención que cuente en estos casos.. ahora que, si vuestra intención es la de que os conozca todo el mundo y pasar a la Historia por vuestros hechos pues ya sabeis. En este mundo, no es cosa difícil.

Eso lo hace cualquiera

Os suena esta casa?

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Aparece en un par de secuencias al final de la película “Con la muerte en los talones” de A. Hitchcock. Para los que no la habeis visto, esta es la casa del “malo” de la película, un hombre millonario que se mueve en los ambientes más exquisitos de Nueva York.

Al verla mi cabeza se fue directamente a uno de los arquitectos más famosos del siglo XX, Frank Lloyd Wright. Muchos conocereis su famosa Casa de la Cascada, que como veis, tiene cierto parecida con la de arriba

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Intrigada por saber si la obra pertenecía realmente a F.L.Wright le pregunté a Mr. Google sobre el tema y descubrí que la casa no sólo no ha sido diseñada por el arquitecto, sino que ni siquiera existe. Lo gracioso es que durante años se creyó que realmente la casa pertenecía a Wright, pues al parecer el propio Hitchcock lo afirmó en una entrevista. Sin embargo, la imagen que vemos en la película ha sido modelada en 3d para los planos generales, mientras que en las secuencias de interior lo que vemos es un simple escenario que recrea ciertas de las estancias. Ahora bien, no es casualidad que nos haga pensar en Wright al verla ya que ese recordatorio es intencionado. Dada la clase social a la que pertenece el personaje dueño de la casa y el escenario general en el que se desarrolla toda la película, Hitchcock quiso incluir en el rodaje una vivienda diseñada por el maestro de la elegancia y el alto standing de la construcción del momento. Si arquitecto y director llegaron a negociar precios es algo que desconozco, pero no es difícil de imaginar que el presupuesto estaría a una altura de vértigo, con lo que Hitchcock vino a dar con una solución más “fácil”, encargar la maqueta al mismo equipo de diseño de la película, que debería inventarse una casa siguiendo el estilo de la Casa de la Cascada. Y ahí tenemos a un grupo de personas probablemente totalmente ajenas a la arquitectura creando una vivienda que podría pasar perfectamente como obra de uno de los maestros de la historia de la construcción.

El tema volvió a mi mente esta tarde mientras veía una entrevista a Daniel Libeskind, otro arquitecto muy conocido en nuestros días, creador de obras como el Museo Judío de Berlín o del proyecto ganador para la Zona O. En un momento dado, Libeskind aseguraba que cualquier persona podía ser arquitecto, y contaba cómo él había trabajado en proyectos de arquitectura con estudiantes de otras disciplinas, consiguiendo resultados muy satisfactorios. Decía que en nuestros días esto se ve acentuado y la culpa, o más bien el mérito, se lo atribuía a internet, y a la facilidad con la que hoy en día tenemos acceso a cualquier tema que nos interese.

En la ronda de preguntas después de la entrevista, una chica decía que ella era periodista, y que en su profesión ocurría lo mismo. Cualquiera puede escribir, cualquiera puede tener una opinión, y cualquiera puede acceder a la información hoy en día, con lo que no hace falta tener una carrera para poder desempeñar esa profesión.

Supongo que esto es extendible a la mayoría de las carreras o profesiones. No hace falta cursar la carrera en la universidad, simplemente hace falta poner interés y uno puede aprender lo que quiera por su cuenta.

Me hizo plantearme el sentido de la Universidad en nuestros días. Siempre he estado bastante en contra del sistema de enseñanza universitario, especialmente de las clases tal y como las conocemos. Antiguamente no se tenía el acceso a la información que tenemos ahora, con lo que era completamente necesario asistir a unas clases para poder aprender. Hoy en día, basta con teclear una palabra para obtener toda la información que necesites. Si se es consciente de eso, empleando el tiempo de las clases en horas de estudio por tu cuenta podrías aprender 4 veces más de lo que te enseñan los profesores, y disfrutando de ello además.

Llevamos siglos aprendiendo de la misma manera, yo creo que ya va siendo hora de revisar ese sistema, que en mi opinión, está obsoleto. No creeis que los pupitres deberían desaparecer? yo no le veo ningún sentido a sentarse en una clase a escuchar cómo un señor te lee el libro que te tienes que aprender luego en tu casa. A menos que seas de esas personas que se quedan con todo lo que escuchan (y no hay muchas en este mundo) asistir a clase no te sale rentable.

Tenemos un buen ejemplo al principio del post. Cómo una simple imagen en una película puede despertar en tí más inquietudes de las que nunca un profesor ha conseguido despertar con sus aburridas clases. Media hora de investigación en internet y he aprendido cosas que nunca me habían contado en la facultad, además de haber leído sobre otros asuntos que también han resultado interesantes.

Nunca me ha llamado la enseñanza pero quizás algún día se me de por aprender a enseñar e intentar que se enseñe a aprender. Supongo que hoy en día también cualquiera puede ser profesor, alguno quiere intercambiar profesiones?

Un trébol. Un deseo

Nunca la había visto llorar. La pequeña Lucía siempre se había creído las palabras de su hermana cada vez que iniciaba una de sus rabietas y empezaba a llorar sin más motivo que la búsqueda de atención.

-si sigues llorando así te quedarás sin lágrimas, y nunca más podrás volver a llorar .

Cada vez que escuchaba decir esta frase, Lucía dejaba de llorar instantáneamente, por miedo a quedarse sin lágrimas. En su inocencia, levantaba la cabeza y se quedaba mirando fijamente a esos ojos ya bordados de pliegues y endurecidos por la edad. Desde que tenía memoria, no recordaba haberlos visto llorar ni una sola vez. Seguramente, esos ojos habían malgastado todas sus lágrimas y por eso ahora estaban secos y tristes.

Aquel día, Lucía estaba jugando en el jardín, cuando encontró un trébol de 4 hojas. Las dos hermanas solían pasarse horas buscando tréboles de 4 hojas en el jardín. Si encontraban alguno, pedían un deseo y cuidadosamente lo colocaban entre las páginas de un libro, como su madre les había enseñado, para que se secara. Si el trébol se marchitaba antes de secarse y sus hojas se arrugaban, el deseo no se cumpliría.

Llena de emoción, Lucía arrancó el trébol con cuidado y, aprisionándolo entre sus manos, echó a correr hacia la casa, en busca de su hermana. Mientras subía las escaleras, de camino a la habitación que ésta solía ocupar cuando aún vivía con ellos, algo le hizo detenerse. Había escuchado un ruido pero no podía reconocer qué era. El sonido había salido de la habitación a la que ella se dirigía. Un escalofrío recorrió el cuerpo de la pequeña, y sin apenas ser consciente de ello, de repente sintió que algo iba mal.

Miró hacia atrás… quizás debería volver al jardín. Pero… el trébol se estropearía si no lo colocaba entre las páginas de un libro! Sin darse cuenta, de repente un grito salió de su garganta

-Mamá!!!!!

Miró hacia todos lados presa del miedo, pero nadie contestó. Seguía escuchando ese sonido extraño que salía de allí arriba. Haciendo acopio de valor, Lucía siguió subiendo las escaleras, con cuidado de no separar sus manos, y se dirigió hacia la habitación de su hermana. Cada vez el sonido era más claro pero ella seguía sin ser capaz de distinguir qué era lo que estaba retumbando en sus oídos. Cuando llegó al final del pasillo, vio la puerta de la habitación entreabierta pero, lejos de entrar saltando y gritando como había planeado, se limitó a acercarse sigilosamente hasta el umbral.

Sin separar las palmas de sus manos, empujó despacio la hoja, hasta que consiguió que uno de sus ojos captara lo que estaba sucediendo… Sentada en la cama, inmóvil, se hallaba su hermana. Sus manos tapaban por completo su rostro, y el pelo caía por ambos lados, creando una silueta que por un momento a Lucía se le antojó tenebrosa.

Se quedó inmóvil, en la puerta, sin saber qué hacer. Sus ojos clavados en aquel cuerpo, Lucía no daba crédito a lo que estaba viendo. De repente, la silueta se movió, y las manos dejaron al descubierto esos ojos que hasta entonces habían sido impenetrables. De repente, aquellas pupilas marrones se abrían en pedazos, y se hacían transparentes a la mirada perpleja de Lucía.

Sin poder apenas pestañear, la niña suspiró y en un instante comprendió lo que esos ojos habían escondido durante tantos años. Lentamente, abrió sus manos, fijó su mirada en el color verde del trébol y, al mismo tiempo que una lágrima se desparramaba en el centro de las cuatro hojas, susurró:

-Deseo que se acaben las lágrimas de mi hermana.

Todavía temblando de miedo, bajó al salón, se hizo con el libro más grande que encontró en la biblioteca, y con cuidado extendió el trébol entre sus hojas. Cerró el libro, lo volvió a colocar en su sitio, y ya tranquila, volvió al jardín y siguió jugando entre las flores.

Impresión post-vacacional

Siguiendo el hilo que ha empezado Japogo y ha continuado Sirventés, y todavía tocada por la depresión correspondiente a la “vuelta a la rutina”  que todos conocemos, se me antoja escribir algo sobre el tema y, siguiendo la sucesión de Fibonacci, sea este post la suma de los dos anteriores y por tanto, quede dedicado a sus autores.

Para los vagos que no habeis abierto los links anteriores, un pequeño resumen… el debate está en qué deberíamos hacer con nuestras preciadas vacaciones. Nos preguntamos por qué después de pasarnos todo el año madrugando  cada día y trabajando sin parar, cuando por fin conseguimos esos 15 días de “vacaciones” tendemos a convertirlos en días mucho más ocupados que los propios días laborables, y acabamos madrugando más, estresándonos más y cansándonos más que durante el resto del año, pues la lista de tareas pendientes y asuntos que finiquitar es mucho mayor que la que tienes cada día en la oficina. Así, en lugar de descansar, recuperarnos y retomar fuerzas para volver a empezar, llegamos a la vuelta a la rutina con las pilas completamente descargadas y nos cuesta incluso más volver a retomar el ritmo que seguíamos antes de las vacaciones.

Pensando en esto, te planteas si las vacaciones deberían dedicarse a no hacer nada. Efectivamente, como dice Sirventés, las vacaciones son para descansar, y eso lleva implícito el no hacer absolutamente nada. El problema es que eso (nada) ya es lo que hacemos durante todo el año, o al menos esa es la sensación que tenemos. Madrugamos todos los días y trabajamos una media de 8 horas diarias, pero tenemos la impresión de que no estamos haciendo nada. Por qué? pues porque los trabajos que tenemos no llenan nuestras vidas y al final tenemos la impresión de estar desperdiando nuestro tiempo. A su vez, nuestro horario de trabajo no deja tiempo para hacer otras cosas que realmente nos gusta hacer y que aportan algo a nuestra existencia, con lo que al final la sensación de “qué coño estoy haciendo con mi vida?” se convierte en un peso que no podemos soportar. Con ello, cuando llegan las vacaciones, intentamos plagarlas de actividades que nos hacen un poquito felices, de manera que al hacer balance a final de año podemos decir que al menos 15 días de los últimos 365 han merecido la pena.

Si optamos por la opción de no hacer nada en vacaciones, a la sensación de estar perdiendo el tiempo que nos genera nuestro trabajo hay que sumarle el remordimiento de no haber aprovechado los únicos días libres que tuvimos en todo el año y por tanto el balance de nuestra existencia se convierte en algo completamente desolador. Por suerte, tenemos el corte inglés abierto hasta las 10pm, así que siempre podemos acercarnos a hacer unas compras para alejar nuestra mente de ese tema tan escabroso.

En mi opinión, el problema está en nuestros puestos de trabajo. Es triste pensar que la mayoría de la población está desempeñando un trabajo que no le gusta, y lo que es peor, que no le aporta gratificación alguna que no sea el dinero que gana.  Lo peor es que ese dinero no puede utilizarlo para hacer las cosas que sí le gustan porque no tiene tiempo, así que decide invertirlo en un coche, en ropa de marca o en alcohol, ya que eso le proporciona ciertos momentos de satisfacción que le hacen olvidar el resto. También hay quien lo invierte en una vivienda, que es la opción más eficaz ya que esto además le regala la excusa perfecta para no poder hacer nada más porque ya ni siquiera tiene dinero.

Con esto llegamos al punto de discusión que se repite una y otra vez, y que nunca llega a ninguna conclusión. Merece la pena ganar un buen sueldo o construirte un buen cv si lo que haces día a día no te satisface? o es preferible estar a gusto en el día a día pero luego no poder hacer otras cosas porque tu sueldo no te lo permite?  Es posible tener un trabajo que te guste, con un buen sueldo y que engord tu cv y que además te deje tiempo para tus hobbies? y por último… merece la pena estar pringando en un trabajo durante años para poder ascender y llegar a ese puesto “ideal”  al final de tu carrera o es más rentable cambiar de trabajo cuando te canses de él aunque eso suponga empezar otra vez desde abajo y asumir que nunca vas a llegar a la cima?

La respuesta a todas estas preguntas es y será siempre confusa, dependerá de tu situación personal, del momento y del lugar, y tu opinión irá cambiando a lo largo de tu vida, especialmente a la vuelta de tus vacaciones.  Por mi parte, en este preciso momento, creo que el hecho de poder decir que a mí sí me gustan los lunes es todo un logro, y no es comparable a la satisfacción que me generaría el hecho de poder comprame una casa. Aún así, mi condición de “culo inquieto” empieza a pedirme cambios en mi vida, y eso genera el siguiente debate sobre el pájaro en mano que dejaremos para un post futuro.

En este momento de mi vida, mi opinción es que no es necesario llegar a la cima siempre y cuando estés a gusto moviéndote en horizontal alrededor de la parte central de la pirámide, y no es rentable pasarse una vida escalando y sufriendo para llegar arriba sin aliento y sin fuerzas. Sí me gustan los retos, y admiro a quien hace un enorme esfuerzo para llegar a una meta. Ahora bien, si ese esfuerzo tiene que durar toda una vida, entonces me lo pienso.

De todas formas,  quizás mañana opine lo contrario.

El fin del mundo

Se ha ido la luz.

.

No puedo cocinar.

La comida que tengo en la nevera se estropeará.

Los congelados también.

El teléfono de casa no se puede utilizar.

Mis móviles se han quedado sin batería.

No puedo conectarme a internet.

No puedo ver la tele.

No puedo escuchar música.

No puedo jugar a la play.

Ni siquiera puedo poner una peli en el portátil porque le quedan 15 min de batería.

No puedo leer con la luz de una vela.

Mi ropa está en la lavadora.

Además los platos están sin lavar dentro del lavavajillas.

Mañana no podré ducharme con agua caliente.

Ni secarme el pelo.

Ni calentar un café.

Ni siquiera hacerme unas tostadas.

No podré planchar la ropa.

Y tendré que bajar por las escaleras…

.

sin luz.

Monas vestidas de seda…

Me preparo mentalmente durante el día. Tienes que hacerlo, Vanessa, ya lo has demorado demasiado. Hoy es el día… te sientes con fuerzas, no está lloviendo (al menos no ahora), no tienes otra cosa que hacer…. ánimo! lo conseguirás!

Salgo de trabajar, cojo la bici y me dirijo a ese infierno llamado Oxford Street. De camino me siento tentada a seguir la ruta de todos los días que me lleva a casa pero haciendo acopio de valor me desvío para cumplir mi cometido. Ya se empieza a notar que estoy cerca… miles de gente moviéndose de un lado para otro, desorientados… como una gran rebaño de ovejas que ha perdido a su pastor y no saben a dónde ir, se cruzan en tu camino sin apenas verte, dirigiéndose hipnotizados hacia los grandes carteles que le llaman en la acera de enfrente.  Esquivando a uno y a otro, finalmente consigo llegar a Oxford Street, aparco la bici, miro lo que tengo frente a mí, y por un momento estoy a punto de montarme de nuevo en la bici y volver por el mismo camino… Pero ya no hay marcha atrás. Has llegado hasta aquí para cumplir un objetivo. Y lo cumplirás. Respiro hondo, me “santiguo” a mi manera, y me lanzo con decisión.  Me voy de compras.

Entro en la primera tienda… las mismas ovejas que veía por la calle, igual de desorientadas, igual de hipnotizadas, se mueven ahora entre montones y montones de ropa acumulada en mesas, en perchas enmarañadas o en el mismo suelo.  Cola en la caja, cola en los probadores… algo me dice que me voy a encontrar la misma escena en todas las tiendas así que no merece la pena intentarlo en otra.

Me dispongo a echar un vistazo, me tropiezo con 4 personas en dos minutos, intento coger alguna prenda y me vienen otras 3 enganchadas con ella… aquella parece bonita, pero las perchas están tan comprimidas en la barra que es imposible separarlas para verlas. Ok, desisto, sigamos adelante… anda, mira, ésta sí me gusta (por fin!) busquemos mi talla…eeemmm, MMMMMM, no hay! sólo hay  XXLs, shit!! le preguntaré a la chica (jajajaja, como si ella supiera lo q hay en la tienda! descartemos la idea) Quizás encuentre la chaqueta en mi talla entre aquel montón de pantalones…

Después de todo esto, descansemos un poquito… vamos al probador. Uy pero.. dónde está el probador? ah, vale… están arriba, pues subamos, que está allí la escalera. Mierda! esta escalera sólo baja, no sube! pues ala, date otra vez toda la vuelta a la tienda que en la otra esquina te encontrarás la de subida. Y de camino también encontrarás alguna prenda más que te guste… si es que lo hacen todo por nosotros, que majos que son! En fin, llegas al probador. Media horita de espera no te la quita nadie. Sólo puedes entrar con 4 prendas, te las cuentan al entrar y te dan la ficha con el número, pero nadie se molesta en contarlas cuando sales. Ein? Meloexpliqueporfavor.

Ahora otra media horita para pagar. Lo de las colas en Londres y la eficacia de la gente que trabaja de cara al público es un tema que merecería otro post, pero mejor vamos a abreviar… no quiero haceros perder el tiempo como nos hacen ellos a nosotros!

Por fin consigo pagar, me voy de la tienda, me llevo dos camisetas, que he conseguido comprar después de dos horas de lucha y desesperación. Sí, señor, una tarde muy productiva!!

No lo entiendo. Cómo es posible que a la gente le guste ir de compras? Conozco a personas (sí, N, va por ti) que cuando están deprimidas se van de compras. Yo me deprimo cada vez que tengo que ir!! Por más que intento asimilarlo no consigo comprenderlo. No entiendo qué es lo que le pasa al mundo (a nuestro mundo) La gente compra compulsivamente, da igual en qué momento del día vayas, las tiendas están llenas de gente a todas horas. Las fábricas producen cantidades inconmesurables de ropa, y la venden toda!  Se ha llegado a un punto en el que el vendedor ya no se preocupa por la calidad de lo que vende porque sabe que lo va a vender de todas maneras. Si alguna prenda no se vende, pues tampoco pasa nada, se pone en las rebajas por 1 euro y aún así se le saca beneficio. Así, la relación calidad precio es cada vez peor y a ellos les da igual. Y a nosotros también nos da igual, pagamos 20 veces el precio de coste de una prenda y encima les damos las gracias por ser tan amables de vendérnosla. Que se estropea a los dos días? pues nada, vamos a la misma tienda y compramos otra, y mientras buscas la otra pues caen otras 3.

De verdad necesitamos tanta ropa? el culto a la imagen está llegando a límites que, a mi entender, son ridículos. Nos inculcan desde pequeños que hay que cuidar la apariencia. No te vistas así, no te pongas eso, no te pongas lo otro.. esto no te lo compro porque no te queda bien… bueno, como has aprobado el examen hoy te compro unas zapatillas de marca. Así, como premio… qué suerte! unas zapatillas de marca!! tengo q estudiar más para conseguir unas!

Nuestros padres nos llevan los sábados al Corte Inglés, a modo de “excursión familiar”. Si es el día de la madre incluso podemos ir el domingo!!! Es que nadie se da cuenta de lo triste que es “regalarle” a tus hijos un día en el Corte Inglés? Y nos lo creemos, nos creemos q ir de compras es algo genial, divertido y además reconfortante. Llegamos a casa y nos enorgullecemos de nuestras compras. Las metemos en el armario con cuidado, y a los dos días ni nos acordamos de ellas. Pero da igual, porque ya pronto es sábado otra vez y podemos volver a comprar otras!

Me parece que el mundo debería recapacitar un poco. Nos hemos metido en un ciclo consumista del que no sabemos salir. Los creadores de todo esto se están haciendo de oro a base de explotar a los más pobres y de engañar a los más ricos (y a los no tan ricos) y nadie parece darse cuenta. A nadie parece importarle. Además del impacto general, también hay consecuencias a nivel individual, la gente parece estar cada vez más triste y vacía, aún cuando sus armarios están llenos, y parece no tener más preocupaciones que el qué se va a poner mañana o, lo que es peor, el qué se va a poner mañana su compañera de trabajo!

Hablo de la ropa porque es en lo que más se nota, pero todo esto extensible a todo lo demás. Móviles, Ipods, cámaras… parece que si no tenemos el último modelo q ha sacado Nokia con teclas de nácar y diseño exclusivo especial Fernando Alonso (el móvil de los campeones) nos van a mirar como si fuéramos perdedores, y no nos damos cuenta de que uno no es cómo le vean los demás sino cómo él se ve a sí mismo.

En fin, es difícil cambiar las cosas pero os pediría que al menos pensaseis un poco sobre ello.  Yo voy a cerrar ya mi Mac Book Pro de pantalla panorámica brillante, carcasa de plata y manzana de polvo de oro de 24 kilates, que es tardísimo y todavía tengo q decidir qué me pongo mañana!

Debe ser la edad…

Debe ser la edad, que últimamente empiezo a sentir la necesidad de irme a vivir sóla. Después de 10 años compartiendo piso, no sólo por motivos económicos sino porque además lo prefería, de repente ahora empiezo a pensar que necesito tener mi espacio.

La verdad, no lo entiendo. Vivir en un piso compartido es lo más emocionante que hay, además de didáctico y teraupéutico. Durante estos 10 años de compartir piso he aprendido muchísimas cosas. De la vida, del amor, de la amistad…..

de la PACIEEEEEEENCIA que hay tener!!

Sí, si hay algo que se aprende cuando se comparte piso es.. a tener paciencia. Aquí no vale la de cojo la puerta y me voy!! Aquí lo máximo que puedes hacer es coger la puerta y quedarte… en tu habitación!! Así que, sin darte cuenta, con el tiempo consigues que tu paciencia logre llegar a límites insospechados. Vamos, que tras unos años compartiendo piso tienes un control sobre tí mismo q ni el mismísimo Dalai Lama.

En un piso compartido te haces mejor persona porque en un piso compartido aprendes… a compartir. Y lo mejor de todo, aprendes a compartir sin esperar nada a cambio, como bien nos han enseñado desde pequeñitos.  Tú tienes un armario en la cocina donde guardas tu comida, y tus compañeros de piso tienen el suyo propio donde guardan su comida. Tú, como bien hemos dicho, tienes tu comida en tu armario, pero resulta que tus compañeros de piso en lugar de tener su comida en su armario, la tienen en el tuyo. Porque resulta que tu comida es SU comida también, y ellos se comen tu comida,  y tu comida es de todos,  y… qué bonito es compartir!!

En un piso compartido también aprendes matemáticas. Si somos 4 personas y el mes tiene 4 semanas, cuántas semanas le toca limpiar a cada uno? NINGUNA. Matemática pura.

Si en el piso viven 3 personas y las 3 personas tienen dientes, cuántos cepillos de dientes habrá en el baño? SIETE. Como mínimo.

Si en el piso viven A,B,C y D;  A ha ido 4 veces a pagar las facturas, B ha ido 3 y C  ha ido 2 veces…. quién tiene más papeletas para que le toque ir la próxima vez? Pues evidentemente, A, porque ha ido 4 veces de 9. Por eso D ya no se molesta. Si no es culpa de D, es una cuestión de probabilidades!

El piso compartido, además de ayudarte con las matemáticas, también te enseña modales. Allí aprendes a respetar a los demás. En tu casa siempre te han dicho que respetar a los demás significa convivir con su modo de vida aunq sea diferente al tuyo. No hacer ruido cuando hay gente durmiendo, mantener limpias las zonas comunes, no invadir la intimidad de los demás…   Pues en tu casa estaban equivocados. Respetar a tus compañeros significa levantarse por la mañana y poner la música a tope, pasarse dos horas en el único baño que tiene la casa, entrar en las habitaciones de los demás cuando te da la gana o hacer una fiesta con toda tu clase el día antes del examen final de tu compañero de piso.  Respetar también es dejar toda tu mierda colección de calcetines en el salón, o utilizar todos los platos habidos y por haber en la cocina y no fregarlos hasta la semana siguiente. Eso es respetar, no sé en qué pensaban tus padres cuando te lo explicaron!

Pero esto no es todo..  en un piso compartido no sólo aprendes, sino que además disfrutas. Porque un piso compartido es ese lugar lleno de sorpresas, lleno de magia y misterio, en el que nunca sabes lo que puede pasar. Lo mismo pueden desaparecer tus camisetas como puede aparecer ropa interior que no es de nadie entre las almohadas del sofá.   Esa sensación de levantarse por la mañana y ver la puerta del salón cerrada… quién estará durmiendo esta vez en mi sofá? será alguien conocido? alguien q no he visto en mi vida?? aparecerá Brad Pitt esta vez?? y estará en calzoncillos? qué emoción!!

Las cosas desaparecen y se reproducen en el piso compartido. Por ejemplo, tu champú, por regla general, va a durar 3 veces menos de lo que te dura habitualmente, pero la basura va a multiplicarse a la velocidad de la luz.  Hablando de basura, otra de las cosas que aprendes en un piso compartido es que la basura no hace falta bajarla cada día, ni cada semana… ni siquiera cada…  ufff, mejor no sigo! porque el cubo de basura tiene una capacidad de compresión que nunca antes podías haberte imaginado, el ser humano tiene una increíble capacidad de adaptación al medio en el que vive,  y la basura tiene una capacidad de adherencia y de suspensión en contra de todas las teorías de Newton que nunca dejará de sorprenderte. Cuando ya crees que la montaña ha llegado a su punto culminante, y que el próximo papel que se ponga en la cima hará que todo se desmorone… llega tu compañero de piso y como por arte de magia coloca un hueso de melocotón arriba de todo sin que nada se mueva. Mierda! y tú con la monda de plátano en la mano!! si la pones se caerá todo, es evidente… y tendrás que sacar la bolsa del cubo… y bajarla al contenedor. … ( eeeemmm, me parece que a mi habitación no le vendría mal un poco de olor a plátano… )

Cuando compartes piso no te da tiempo a echar de menos a tus padres, porque sieeeeeeempre hay alguien que se encarga de hacer su papel. Un día, estás cocinando y de repente tu compañera te pregunta: “qué haces? preparo unas lentejas. Ah! pues así como las estás haciendo se te van a pegar! deja que yo te digo cómo hacerlas bien…”

Otro día, estás secándote el pelo y de repente aparece “mamá”  y te dice que así como te lo estás secando no te va a quedar bien (menos mal q te avisa, porque llevas toda la vida saliendo a la calle con el pelo mal secado!)

Estás limpiando el salón y de repente giras la aspiradora y tiras un vaso de cristal que alguien había dejado en el reposabrazos del sofá (q es el lugar más habitual de reposo de vasos en un piso compartido) Como si de una alucinación se tratara, de repente una voz emerge del otro lado del sofá…

-si es que ya lo sabía yo!!!!

Dios!!!! es mi madre reencarnada!!! qué digo?? es peor que mi madre!!!!

Lo peor de todo es que estas cosas también las haces tú misma cuando compartes piso, y de repente te ves en el cuerpo de tu madre diciéndole a tus compañeros cómo hacer las cosas como si de tus hijos se tratara.

También se da el caso contrario, y es que si la figura de tu madre tarda en aparecer, y nadie te dice lo que tienes que hacer, entonces tú, instintivamente, buscas a alguien a quien darle explicaciones… Que síiiiii, que todos lo hemos hecho alguna vez… el típico sábado por la mañana, abres un ojo a las 10 de la mañana y ves que está lloviendo a cántaros. No te apetece levantarte y además no tienes nada que hacer. Decides darte un homenaje y quedarte un ratito más. Pero empiezas a escuchar cómo todos tus compañeros de piso se van levantando uno a uno. Están todos en la cocina desayunando y tú no eres capaz de levantarte… pasa el tiempo.. una hora, dos horas… y tú sigues durmiendo a pierna suelta. De repente, a eso de las 14 pm, alguien llama a tu puerta. Mierda!! de un salto te pones en pie, y en cuestión de segundos has abierto la persiana, has estirado el edredón de tu cama, y te has sentado en el escritorio, con las piernas cruzadas y poniendo cara de concentración.. has cogido lo que más tenías a mano en tu escritorio y lo has abierto por una página aleatoria…

-Pasa, pasa!!

-anda! creía que estabas durmiendo!

-qué vaaaa!!! si yo me levanté a las 8 para estudiar! ( imagínese la cara de sopa, el pelo enmarañado y las marcas de la almohada en la cara)

-aahh…. ya veo ya… y llevas 6 horas estudiando el catálogo del Carrefour??

Pero seremos gilipollas? a quién pretendemos engañar? y lo que es peor… por qué le tenemos miedo a nuestros compañeros de piso? es que acaso nos van a castigar por levantarnos tarde?? o será que realmente echamos de menos a mamá?

La realidad, creo que todavía no estoy preparada para vivir sóla. Echaría de menos todas estas cosas, no tendría a nadie que hiciera el papel de mi madre, no podría echarle la culpa a D por no haber ido a pagar las facturas este mes y encima tendría que bajar la basura todos los días. Además, sería insoportable ver un sólo cepillo de dientes en el baño.

Definitivamente, no estoy preparada (o al menos eso quiero creer )

Dedicado a todos los que habeis compartido (y compartís) piso conmigo. Porque a pesar de todo lo inevitable, no ha sido tan malo, y la verdad es que he disfrutado viviendo con todos vosotros. Además, vosotros también habeis aguantado lo vuestro viviendo conmigo : )

El chico de ayer

Llego tarde.

Este post tenía que haber sido escrito hace tiempo. Y no hace unos días, cuando murió Antonio Vega, sino hace mucho tiempo, cuando todavía estaba entre nosotros. Pero, una vez más, valoro lo que tenía una vez que lo he perdido y, una vez más doy de bruces con la primavera sin haberla visto llegar.

Es difícil saber distinguir la buena música de la mala, quién tiene derecho a decidir cuándo un artista se merece la fama o cuándo está en las listas porque ha pagado millones para ello. En mi opinión, la buena música es aquella capaz de despertar emociones, aquella que se adentra en tu interior y de repente hace que un escalofrío recorra tu cuerpo. Aquella que consigue hacerte sentir tu fragilidad. Esa música que marca un momento, que se queda grabada en tu cerebro y vuelve cada vez que un sentimiento reaparece. Eso es buena música para mí.

Esas canciones que te acercan al autor, que te ayudan a comprender lo que pasaba por su cabeza o por su corazón cuando la compuso, y lo que siente cada vez que la interpreta, porque tú sientes lo mismo. Letras que incluso sin melodía sonarían bien, frases que desgarran tu corazón en una décima de segundo, voces que inundan tu habitación sin dejar espacio para nada más, acordes que siguen en silencio tu respiración, que te envuelven creando un caparazón a tu alrededor incapaz de romperse mientras estén sonando…

Para mí, tocar  La chica de ayer y ver como mi madre empieza a cantarla y me dice que es una de sus canciones favoritas, demuestra sin duda alguna que Antonio Vega y Nacha Pop se tienen bien merecida su fama. Canciones que traspasan el tiempo, que son capaces de marcar una época y ser recordadas 20 años después. Canciones que marcan un punto común entre generaciones completamente diferentes, que nos acercan a nuestros padres y que quizás consigan acercarnos a nuestros hijos. Letras que significan algo, aunque ese significado sea diferente en cada persona, en cada lugar y en cada momento. Canciones que te enseñan, que te muestran el lugar donde se encuentra fantasía y realidad.  Eso es buena música para mí.

Poco queda por decir sobre Antonio Vega, porque sus canciones lo han dicho todo. No hace falta más que escuchar su música para conocerle, y no hay más que leer sus letras para coger al vuelo el sentido de vivir. Hemos perdido uno de los grandes, el 12 de mayo de 2009 será recordado en la historia de la música española como el día en que Antonio Vega volvió a ese lugar donde nació. Y volvió para quedarse, en el sitio de su recreo.

Nos queda su música, que nunca morirá, porque la buena música es aquella que nunca muere. Nos queda su ejemplo, que muchos han sabido seguir acertadamente, y nos queda, para siempre, la tristeza de su mirada tatuada en nuestro corazón.


Nada dura para siempre y para siempre has dicho adios. ADIOS

Érase un hombre a una cámara pegado

Qué harías si perdieras tu trabajo? Con seguridad alguien os ha hecho esta pregunta recientemente. La situación del mundo en general hace que todos nos planteemos qué pasaría si, como muchos otros, perdiéramos nuestros trabajos. La respuesta más común es una mirada al cielo, seguida de un profundo suspiro, un tímido buff… no sé… y un tajante crucemos los dedos para que eso no ocurra, que a menudo viene a significar mejor no hablemos de ese tema que me deprimo.

A mí personalmente me gusta pensar que si algún día pierdo mi trabajo no será culpa de la crisis mundial sino que simplemente será el momento oportuno para dejar la oficina en la que estoy.  No me asusta pensar que quizás no encuentre otro trabajo, ni me da miedo imaginarme buscando debajo de las piedras algo con lo que poder subsistir. Suelo  pensar que las cosas ocurren por una razón, que cuando una puerta se cierra detrás de ti no hay que intentar volver a abrirla sino empezar a caminar hasta encontrar la siguiente, que tarde o temprano aparecerá un nuevo camino, y que los golpes de mala suerte siempre, siempre, siempre, son una oportunidad, ya sea para mejorar, para cambiar o simplemente para aprender.

Esa misma visión sobre la crisis tiene un amigo al que aprecio muchísimo y que, de alguna manera, es un ejemplo a seguir para mí. Ignacio Izquierdo, a quien tuve el placer de conocer durante mi erasmus en Karlsruhe, y con quien tuve la suerte de compartir mis primeros meses en Londres, se ha visto recientemente golpeado por ese gigante que nos amenaza.  Se encontraba desde hace cosa de un año viviendo en Japón, viendo cómo ese sueño que anhelaba desde hacía tiempo se iba convirtiendo en realidad. Por suerte o por desgracia, el proyecto en el que estaba trabajando se ha paralizado y de repente su estancia en el país del sol naciente ha llegado a su fin.

Hace unos meses, cuando empezaban los problemas con su proyecto, Ignacio cruzaba los dedos para pudiera seguir adelante y así prolongar su estancia en ese país que ya había conquistado su corazoncito. Hoy, ya de vuelta en España, creo que el sentimiento de tristeza por tener que volver se ve compensado con la ilusión y las ganas de emprender su próxima aventura y ver cómo otro de sus sueños se hace realidad.

Convirtiendo crisis en oportunidad“, Ignacio está ahora ultimando los preparativos para iniciar un viaje alrededor del mundo que, probablemente, no habría encontrado momento más propicio que este.

Armado con su preciada cámara, le veré partir desde Londres y empezar a disparar sin descanso apuntando hacia  “Rusia, Tibet, Nepal y el Sureste Asiático, que será la parte más importante del viaje, breve parada en Australia y muy larga en Nueva Zelanda y acabar cruzando el Pacífico para atravesar Estados Unidos antes de volver al viejo continente”. En la mochila, lo mínimo necesario para sobrevivir, además de todos los accesorios para la cámara y unos cuantos kilos de ilusiones, sueños y esperanzas. Tras sus huellas, la sombra de todos los que intentaremos acompañarle desde la distancia, esperando con impaciencia el relato de sus aventuras.

IMG_5846

Para tí, pequeño Willie Fog, un paquete de ánimos adobados con envidia (de la sana, of course),  mis mejores deseos para los próximos meses y un abrazo enorme que también recibirás en persona.

Para todos los demás, no dejeis de pasaros por su página web, os aseguro que no os defraudará, podeis aprender y descubrir muchas cosas. También podeis ver sus fotos viajeras y de otros tipos aquí. Sabed que está buscando patrocinadores así que si sabeis de alguien a quien le pueda interesar no dudeis en contactar con él.

Aquí teneis la ruta que ha escogido…

El trayecto

Igna, hoy brindo por tí, para que sigas luchando por tus sueños, para que siempre consigas hacerlos realidad y para que no dejes de compartirlos con nosotros.

ENHORABUENA, por ser capaz de echarte a andar aunque te tiemblen las piernecitas.

BUENA SUERTE  y a comerte el mundo!! (entero)

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Libros

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