Lector bajito

Hace unos días recibí un encargo muy especial.  Alejandro Larrañaga, con quien tuve el placer de compartir oficina en su día y amistad desde entonces, me ha pedido un relato para colgar en su blog.

Lector bajito, es el nombre de su espacio en la red, donde Alejandro se convierte en un experto crítico de aquello que ama.  Cine, Literatura y Arquitectura tienen aquí su punto de encuentro. Sin duda el lugar al que acudir si quieres hacerte con una lista de imprescindibles.  Es todo un placer para mí haber sido invitada a compartir unas líneas en este sitio empapado de conocimiento.

Alejandro también colabora con la revista digital Suite101,  donde puedes encontrarle en la sección de cine.

Mi relato, dedicado con cariño a ese bajito lector, aquí.

Gracias Alejandro.

Controles de intimidad

Febrero de 2018:   “Los aeropuertos europeos adoptan  las nuevas medidas de seguridad que garantizarán su completa tranquilidad a la hora de volar.”

Pasar el control de seguridad en los aeropuertos será ahora un poquito más tedioso, pero debe entender que es necesario para su seguridad. A continuación encontrará una serie de recomendaciones para que su paso por el control no le suponga ningún inconveniente y consiga llegar a su puerta de embarque en un periquete!

-Preséntese en el aeropuerto con suficiente antelación a su vuelo. Recomendamos unas 12 horas antes del vuelo, 18 en vuelos internaciones y 24 para intercontinentales. Si además necesita facturar añada un par de horas a las recomendadas.

-Deposite los objetos metálicos o punzantes en las bandejas de plástico.  Pendientes,  relojes, llaves… quítese el cinturón y arránquese los botones metálicos de sus vaqueros.  Recuerde que no se permite volar con uñas postizas debido a su carácter punzante. El microchip que lleva en el cuello y la banda magnética de detrás de la oreja deben depositarse en una bandeja independiente.

-Introduzca sus líquidos en bolsas de plástico transparentes y herméticas de 15×20 cm con un peso máximo de 100 g. Cualquier pasajero cuyas bolsas de plástico superen las dimensiones permitidas deberá pagar el recargo correspondiente, pudiendo negársele el embarque si el personal lo considera necesario.

-Saque su ordenador portátil de la funda, formatee el disco duro para evitar el proceso de detección de software inmolable y no olvide desmontar el teclado, el lector de cd y las conexiones USB. Recuerde que cualquier agujero puede ser considerado peligroso.

-Quítese los zapatos y colóquelos en la cinta transportadora. Los calcetines con tomates son considerados arma de fuego. Recuerde que sólo está permitido volar con zapatos adquiridos en las tiendas oficiales, y que deben ir acompañados del ticket de compra.   Cualquier falsificación o aquel calzado que supere los niveles de radioactividad permitidos será requisado y destruído.

-Quítese el abrigo y los complementos, al igual que cualquier prenda de ropa cuya composición supere el 20% de algodón. Se facilitan batas de papel para aquellas personas que necesiten despojarse de todas sus prendas.

-Lleve el bote con su orina preparado. Recuerde q la orina debe ser la primera del día y antes de haber ingerido ningún alimento.

-Visite el excusado antes de pasar por el control y despójese de todo “sobrepeso”. Recuerde, lo más peligroso son los agujeros. Debe asegurarse de haber limpiado bien todos los orificios de su cuerpo.  Calquier objeto extraño detectado a través del escáner en el interior de su cuerpo puede ser considerado peligroso, y el personal del aeropuerto tiene derecho a pedirle que lo saque para inspeccionarlo.   Solamente aquellos objetos-sospechosos-sacados-de-su-cuerpo que superen el nivel de dureza permitida serán requisados o, en su defección defecto, destruídos. El resto deberán volver a ser introducidos en su cuerpo o en su maleta, ya que sólo se permite un bulto como equipaje de mano.

-Por último, por favor despéguese la pegatina que dice “gilipollas” que lleva en la frente y deposítela junto con su vergüenza, su orgullo y su indignación. Al final del control se le devolverán, si es que no se han desintegrado.

Qué exageración, no?? dirás tú, pero eso mismo pensaría la gente cuando se instaló el primer detector de metales, y míranos ahora…

El debate es difícil… qué es más importante, nuestra seguridad o nuestra libertad?? primero el detector de metales, luego los líquidos, ahora un escáner corporal.. qué va a ser lo próximo? camisas de fuerza en lugar de cinturones de seguridad? Es complicado, yo entiendo que toda medida es poca para que podamos volar con tranquilidad pero lo cierto es que a mí no me da más tranquilidad el hecho de pasar por un escáner o el que no me permitan llevar líquidos.

Muchas veces me pregunto…  si yo puedo llevar 100 ml de líquido y mis 20 amigos pueden llevar otros 100ml cada uno, nos juntamos en el baño y lo metemos todo en la botella de dos litros q compramos en el duty free, no podemos hacer una bomba?  por qué yo no puedo llevar un cortauñas de bolsillo cuando puedes comprar botellas de cristal que una vez rotas son un arma incluso más peligrosa que un cuchillo? por qué puedo llevar un mechero pero no puedo llevar 3? es q si sólo tienes uno no puedes quemar cosas? cuál es el criterio para registrar a algunos y a otros no? y de qué sirve escanear a la cuarta parte de los pasajeros? y me dirás que es el método para evitar q alguien intente colarse por miedo a ser pillado. Ah, claaaaaaaaaaaro, ya entieeeendo… es que el señor terrorista que lleva una bomba en el culo es mundialmente conocido por su “miedo a que le pillen”!! vamos, si tiene un 3% de posibilidades de q no le escaneen lo intentará de todas formas!!

Lo que creo es que la lucha contra el terrorismo está coartando nuestra libertad, y lo que es peor, ahora se carga nuestro orgullo y nuestra dignidad, y si con eso ganáramos la batalla lo aceptaría pero lo peor es que siguen ganando ellos. Ya no es que sigan ganando, es que ahora mismo deben de estar echándose unas buenas risas mientras ven las noticias. Nos toman el pelo, y nos lo van a tomar con escáner o sin él, si no pueden meter bombas inventarán otra cosa q no detecte el escáner, atentarán en otros medios de transporte o volarán sus objetivos con aviones fabricados por ellos mismos.

No sé, es de locos, porque este mundo lo es,  por supuesto estoy a favor de la seguridad, reconozco que están haciendo un gran trabajo, y no voy a ser de las q reclaman pq me hacen quitar los zapatos pero, dónde está el límite? no nos estaremos pasando un poco?? realmente merece la pena sacrificar nuestra libertad, nuestra dignidad, nuestro tiempo y nuestras ganas por intentar evitar algo q es inevitable? nos dicen que no nos rendiremos ante ellos, que lucharemos y ganaremos la batalla pero.. quién es aquí el que al final es encarcelado y castigado? Nosotros.

Si eso es ganar la batalla, yo quizás prefiera… rendirme??

Las Bestias de la Ciudad

“El anciano (…) les recordó la existencia de los nahab, que la mayoría de ellos sólo conocía por los cuentos que contaban sus hermanos de otras tribus de las tierras bajas. Los guerreros de Tapirawateri habían espiado durante días a la expedición del International Geographic, pero ninguno comprendía las acciones ni los hábitos de esos extraños seres forasteros. Walimai, quien en su siglo de vida había visto mucho, les contó lo que sabía.

- Los nahab están como muertos, se les ha escapado el alma del pecho -dijo- . Los nahab no saben nada de nada, no pueden clavar un pez con una lanza, ni acertar con un dardo a un mono, ni trepar a un árbol. No andan vestidos de aire y luz, como nosotros, sino que usan ropas hediondas. No se bañan en el río, no conocen las reglas de sus hijos o sus mujeres. Tienen los huesos blandos y basta un pequeño garrotazo para partirles el cráneo. Matan animales y no se los comen, los dejan tirados para que se pudran. Por donde pasan dejan un rastro de basura y veneno, incluso en el agua. Los nahab son tan locos que pretenden llevarse las piedras del suelo, la arena de los ríos y los árboles del bosque. Algunos quieren la tierra. Les decimos que la selva no se puede cargar a la espalda como un tapir muerto, pero no escuchan. Nos hablan de sus dioses y no quieren escuchar de los nuestros. Son insaciables, como los caimanes. Esas cosas terribles he visto con mis propios ojos y he escuchado con mis propias orejas y he tocado con mis propias manos.

- Jamás permitiremos que esos demonios lleguen hasta el Ojo del Mundo, los mataremos con nuestros dardos y flechas cuando suban por la catarata, como hemos hecho con todos los forasteros que lo han intentado antes, desde los tiempos de los abuelos de nuestros abuelos -anunció Tahama.

- Pero vendrán de todos modos. Los nahab tienen pájaros de ruido y viento, pueden volar por encima de las montañas. Vendrán porque quieren las piedras y los árboles y la tierra -interrumpió Alex.

- Cierto -admitió Walimai.”

La ciudad de las Bestias. Isabel Allende

Calvario de un peatón

El otro día leía un comentario en una web sobre Joaquín Sabina. Decía algo así como: “un día me acerqué a saludarle por la calle y me dijo: te crees que me importa tu puta vida?”
En el comentario se podía entreleer la indignación del comentante, al igual que en muchas otras críticas que la gente hace a los famosos. Pero quién se ha creído que es para contestarme así? sólo porque sea famoso se cree con derecho a hablarle así a las personas?

Me pregunto si esa persona que va por ahí intentando “saludar” a Sabinas hace lo mismo con el portero de su edificio. Te has parado alguna vez a preguntarle por su vida o a contarle la tuya? Tú, que eres tan afable y además esperas que todo el mundo lo sea, alguna vez has asaltado a un extraño por la calle para preguntarle por sus hijos o conversar con él sobre el amor? probablemente no lo has hecho, y nunca lo harás, en parte porque sabes que quizás te de la misma contestación que te dio Sabina.

Me pregunto qué harías tú si vas por la calle y una persona extraña se interpone en tu camino para preguntarte cómo va eso? seguramente te detendrías un segundo, pero sólo para asegurarte de que no le conoces, y acto seguido seguirías tu camino ignorándole. Tal vez no le contestarías así, porque tú estás mejor “educado” que ese tal Sabina que sólo porque cante se cree con derecho a despotricar cuanto quiera. Tú simplemente mirarías para otro lado y seguirías de frente, haciendo caso omiso del que acabas de dejar atrás, y pensarías: cuánta gente pirada hay en el mundo! pero no lo dirías, porque tú estás más “bieneducado” que todos ellos. Claro que si esto se repitiera doscientas veces al día…

Si eres capaz de ponerte en la situación, comprenderás que Sabina sí tiene derecho a contestarte así. Tiene todo el derecho del mundo a contestarle como quiera a las miles de personas que le asaltarán cada día en cuanto sale de su casa. Porque si hablamos de derechos, con qué derecho te crees tú para asaltarle en su camino? Es un personaje famoso, sí, y qué? significa eso que tiene que rendirse a los pies de sus fans para mantener su puesto?

Una cosa es la fama y otra es el famoseo, así que si lo que quieres es conocer famosos, vete a por aquellos que viven de las revistas y de los programas basura. Ellos te tratarán bien, porque se alimentan de tu opinión. Ahora bien, si pretendes que alguien como Sabina se interese por ti o por tu vida cuando lo único que estás haciendo es amargar la suya, pues lo menos que te puedes esperar es una contestación como la que recibiste.

Muchos adoramos a Sabina, y muchos desearíamos tener la oportunidad de hablar con él, pero no crees que es un privilegio sólo para unos pocos? de verdad piensas que alguien como él debería desperdiciar su tiempo en “complacer” a sus fans? sinceramente, creo que un minuto de Sabina vale demasiado como para desperdiciarlo en “charlar” con nosotros. Quizás podría haberte sonreído y ser más amable… qué poco cuesta ser amable, no? quizás podría haberse parado a hablar contigo 5 minutos.. total, ¿qué son 5 minutos al fin y al cabo? Para nosotros no son nada, un ratito dal día, pero si hablamos de 5 minutos perdidos en el día de Sabina, quizás estemos hablando de la pérdida una canción, un soneto o una rima. Quizás simplemente se extraviaría un verso, pero estaríamos perdiendo uno de los versos más bellos del mundo.

Sería una pena, no crees?

Good bye

Consiguió subirse al tren justo antes de que éste cerrara sus puertas. No sabía hacia dónde se dirigía pero sabía que le llevaría lejos de allí.

Se sentó en el primer asiento que encontró al lado de una ventanilla. Estaba sudando. Había salido corriendo y no había parado hasta ese momento. Se quitó el sombrero y lo colocó en la mesa. Hizo lo mismo con la bufanda, que dobló con sumo cuidado. Cerró los ojos y respiró hondo.

La frecuencia de sus latidos comenzó entonces a disminuir, hasta que consiguió recuperar la normalidad en su respiración. Abrió los ojos y los dirigió hacia la ventana. Vio cómo todo iba quedando atrás. Los últimos edificios de aquella ciudad, los árboles, las puestas de sol entre rascacielos, los despertares a su lado, aquel delantal azul, su sonrisa reflejada en la ventana, los paseos de la mano, el aroma a lavanda al entrar en casa, su pelo esparcido en la almohada,… Todos sus recuerdos iban pasando a gran velocidad, siguiento el ritmo que marcaba el traqueteo del tren, sin que él pudiera hacer nada para detenerlos.

Por un momento, le invadió la melancolía. Sabía que nunca más volvería a ese lugar. Sabía que ese tren iba en una sóla dirección, y que nunca recordaría el camino de vuelta. Se alejaba de todo lo que un día le había hecho feliz. Lo dejaba todo sin mirar atrás. Se marchaba para no volver.

Y no podía soportarlo.

Cogió la bufanda, la acercó a su cara y sintió cómo aquel aroma inundaba el interior de su cuerpo, llegando a empapar su corazón. Por un momento deseó poder bajarse de ese tren. Deseó poder volver a casa y olvidar lo que había sucedido. Pero sabía que no era posible.

Sintió cómo las lágrimas se abrían paso hacia sus ojos, y no sabía cómo retenerlas. Sin pensarlo, abrió la ventana, extendió la mano con la que sujetaba la bufanda, y la dejó caer. La vio tocar el suelo y quedarse allí, plegándose en sí misma, como suplicando clemencia. La vio alejarse a gran velocidad, igual que sus recuerdos.

Pronto desapareció, justo a tiempo para que aquella lágrima se evaporara antes de salir de sus ojos.

-Su billete por favor.

Vaya Usted con su Dios

“Quizá es un mal más grande el que nosotros estamos padeciendo que el que esos inocentes están sufriendo”

Así rezaba el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, refieriéndose al terremoto que devastó Haití el pasado martes.

“Lamentamos muchísimo lo de Haití”, ha puntualizado, “pero igual deberíamos, además de poner toda nuestra solidaridad y recursos económicos con esos pobres, llorar por nosotros y por nuestra pobre situación espiritual”.

Ahora, tras la polémica desatada, el obispo intenta hacernos creer que esas palabras están descontextualizadas, y que la prensa las ha manipulado. Venga ya! lo cierto es que debería darle las gracias a la prensa por haber publicado sólamente algunas frases porque la entrevista completa, en la que intenta justificar el dolor de los inocentes hablando del calvario de Jesucristo, es todavía más indignante.

Me quedo sin palabras. En realidad se me ocurren unas cuantas, pero no sería de muy buena educación plasmarlas aquí.

Siempre hay quien intenta aprovecharse de las desgracias ajenas. Gente sin escrúpulos que aprovecha el dolor o la solidaridad de los demás para llenar sus bolsillos, para hacer propaganda política o para vender una buena imagen ante la prensa, pero esto ya es el colmo. Que la Iglesia, esa institución que alardea de predicar la palabra de Dios, aproveche una desgracia para hacer una llamada al mundo en su búsqueda y captura de “fieles” ya es ir demasiado lejos.

Vergüenza debería darle. Sr. Munilla, vergüenza nos da a todos escucharle, y vergüenza sentiría ese Dios q tanto adoran si realmente existiera y, como intentan hacernos creer, pudiera ver desde arriba lo que Ustedes están haciendo en su nombre.

Quizás, Sr Munilla, lo que debería Usted hacer es ir a predicar su palabra a Haití. Si tan seguro está de que lo que dice es correcto, y si cree que sin la manipulación de la prensa su discurso es adecuado, coja usted su sotana negra y preséntese allí a hablarles del calvario de Jesucristo… explíqueles por qué Dios permite estas calamidades y cuénteles que son afortunados por ser injustamente castigados al igual que lo fue Jesús. Dígales que el mundo entero está llorando por ellos, pero que quizás debería llorar por nosotros, por ese mal mayor que estamos padeciendo, y muéstreles su preocupación por nuestra pobreza de espíritu.

No se olvide de mencionar la riqueza de espíritu, tan alejada de una concepción materialista, en la que viven muchos de Ustedes a base del negocio de trozos de cielo que tienen montado, y después recíteles patrañas sobre compartir y ayudar a los pobres, como Jesucristo nos enseñó.

Vaya Usted con su Dios a Haití, y cuénteles todo eso que nos cuentan a nosotros. Dígales que dejen de llorar por su desgracia, y que se unan al mundo en sus lágrimas por otros males más grandes. Ellos lo entenderán.

Zahid y Blanca

Nunca habían cruzado una palabra. Zahid tenía prohibido acercarse a la familia para la que trabajaba su madre pero hoy, mientras esperaba, aquella niña se había acercado a él…

-De dónde eres?

-Zahid

El pequeño sintió cómo su corazón empezaba a latir más y más rápido. Desvió su mirada al suelo. Sabía que no le entendería, pero aún así no se atrevió a decirle que nunca había visto una piel tan blanca como la suya.

-Me gusta tu casa

-Por qué estás ahí sentado todos los días?

-Me gustan las ventanas. Tienes una ventana en tu habitación?

-Deberías estar en el colegio

-Ojalá yo tuviera una ventana en mi habitación.

A propósito

Este año voy a dejar de fumar. Voy a mandar a la mierda a mi jefe y voy a dejar mi trabajo. Me casaré. Termino la carrera. Voy a ir a esquiar. Aprender inglés. Salir más. Saldré menos. Me apuntaré a clases de baile. Presentarme a algún concurso. Visitaré a mi madre más a menudo. Compraré un perro. Retomaré el máster. Aprenderé fotografía. Tomaré… iré…… volveré… empezaré, seguiré, me cansaré, descansaré……. lo dejaré.

Empieza un nuevo año y por alguna razón sentimos la necesidad de hacer grandes planes. Hacemos balance del año anterior y parece que no nos satisface, así que decidimos que este año tenemos que cambiar algo. Entonces nos proponemos cosas. La mayoría de las veces no tenemos ni que esforzarnos en pensarlas, simplemente recordamos los propósitos del año anterior y… voilá! no los hemos cumplido, así que no vamos a añadir todavía más a lista. Mejor nos quedamos con los mismos, que ya son suficientes. Eso sí, este año nos los tomaremos en serio. Este año sí. Este año los cumpliremos, porque este año va a ser diferente a los 6 anteriores!

La verdad, no entiendo por qué necesitamos esperar a que se acabe el año para evaluarlo. La gente te pregunta qué tal ha sido tu año y qué propósitos tienes para el nuevo.

-Pues mira, no tengo aquí la tabla de balances del año anterior, recuerdo abril y quizás junio pero los demás meses tendría q comprobarlos. Dame un segundito, no cuelgues.

No tengo ningún proposito para este año. No sé si voy a seguir en mi trabajo, si voy a seguir en la misma ciudad ni cuántas veces voy a visitar a mis padres. Quizás vuelva a vivir con ellos, o tal vez decida comprarme una casa aquí. No pretendo dejar de fumar, lo haré cuando me apetezca, y sí quiero aprender fotografía, pero todavía no me he comprado la cámara. No sé si voy a casarme o a comprar un perro, y esos cursos que empiezan en enero me da pereza hacerlos. Quizás empiece alguno en marzo, o tal vez lo deje para el año que viene.

No tengo planes. Tengo ganas de hacer cosas, pero ya las tenía antes de Navidad, y las seguiré teniendo durante todo este año. No necesito una fecha de cierre para analizar lo anterior y planear lo siguiente. No evalúo años, evalúo días, horas, incluso minutos… a veces temporadas, épocas, momentos… hago balance día a día, continuamente, de lo que hago, de lo que pienso, de lo que siento, de lo que vivo, y de lo que quiero. No espero a diciembre para pensarlo y no empiezo una agenda en enero.

No hace falta un año nuevo para hacerse propósitos. El calendario no tiene nada que ver con nuestras vidas. Una vida no se divide en años, y un año vivido no tiene 12 meses, sino que cada vida tiene sus porciones de tiempo diferentes a las de los demás, y somos nosotros quienes las deciden. Quizás mi año se acabe en febrero, o tal vez este mes tenga 48 días. Entonces haré balance, otra vez, de la etapa que se termine, y empezaré una nueva, sin saber cuánto durará, pero sabiendo que no acabará ningún 31 de diciembre.

Los expertos dicen que no es bueno hacerse propósitos de año nuevo, porque casi nunca los cumplimos, y cuando nos damos cuenta entonces nos deprimimos. Yo estoy totalmente de acuerdo. Sí creo en los propósitos, pero el fallo está en hacérselos a final de año. Lo que ocurre es que entre tanta comilona y tanta fiesta no nos da tiempo a pensar con calma lo que realmente queremos, así que nos limitamos a inventarnos un propósito para poder contestar cuando nos pregunten. Así, los típicos dejar de fumar o ir al gimnasio acaban siempre en fracaso porque no es algo que realmente queramos hacer, sino que nos lo hemos sacado de la manga para salir del paso y luego nos hemos autoconvencido de que queremos hacerlo.

Las Navidades son para descansar, para estar con la familia, con los amigos, para comer y pasárselo bien, quién quiere amargarse pensando en el esfuerzo que va a tener que hacer el año que viene??

Espero no haber arruinado vuestros propósitos… Os deseo lo mejor para este 2010 y para los siguientes, pero os lo iré recordando cada año.

FELIZ AÑO NUEVO.

Así va el mundo

Cualquier día. 10pm. En algún pub por el Soho…

J:  pfff, debería estar en la oficina, tenemos tanto trabajo!!!

V:  J, lo que deberías hacer es no preocuparte tanto por el trabajo, no te pagan lo suficiente como para que lo hagas. No es lógico que hagas horas extras todos los días cuando ni siquiera tienes un contrato permanente.

J:  ya, pero lo hago pensando en mi futuro

V:  quieres trabajar de más durante el resto de tu vida? porque si empiezas ahora dando más de lo que debes luego no puedes volver a dar menos

J:  sí, no me importa seguir haciéndolo en el futuro… yo creo que hay gente que puede dar una cantidad, y hay gente que puede dar más, y yo ahora quiero demostrar que puedo dar más para asegurarme un puesto más adelante

V: J, una cosa es dar más que el resto en el mismo tiempo y otra cosa muy diferente es dar más que el resto trabajando más horas. Lo único que tienes que demostrarle a la empresa es que eres bueno en lo que haces, y si de verdad lo eres no te preocupes que querrán tenerte en la empresa, aún si te vas a tu hora cada día. Evidentemente a veces hay q pringar, pero eso sólo puede ocurrir de vez en cuando, si se convierte en algo diario entonces debes hablar con ellos y pedir q te pongan menos carga de trabajo

J:  ya….bueno, pero es que yo vengo de un país considerado 3er mundo, y allí las cosas funcionan así, y si no te esfuerzas y no haces más que los demás te vas a la calle

V:  ah, ya, claro… y a tí por lo que veo te mola que las cosas funcionen así, porque lo que estás haciendo es apoyar ese sistema. Y por cierto, eso no sólo ocurre en países del tercer mundo, ocurre en muchos países considerados primer mundo, el mío incluído, y pasa precisamente porque gente como tú “da más que los demás” , trabajando las horas de trabajo de dos personas mientras el resto de sus compañeros de oficio están en el paro desde hace 10 meses. Por la misma regla de tres, personas como tú cobran un sueldo por 8 horas y trabajan 16, y con ello los que trabajan 8 horas acaban cobrado una media de 4.

Lo más gracioso es que se da la casualidad de q ni tú ni yo estamos en un país en el que ocurra eso, pero parece ser que no nos gusta tener derechos y preferimos volver a la explotación así que venga, hagamos todos lo mismo que tú para asegurarnos nuestro puesto mañana y así conseguiremos que este país vuelva a funcionar igual que funciona el tuyo y el mío!!

J: ya, si yo estoy de acuerdo con todo lo que has dicho pero yo lo siento, a mí me conviene hacerlo.

V: ok, cambiemos de tema, que también te conviene.

14 pasos

Había perdido la visión muchos años atrás. Sus oídos apenas recibían más que leves sonidos inconexos que a veces la sobresaltaban, y al dejar de escuchar, con el tiempo también había dejado de hablar. Sin embargo, a pesar de sus 82 años, su mente se mantenía completamente lúcida. Con la edad había perdido todos los sentidos, pero seguía percibiendo todo lo que ocurría a su alrededor.

Pasaba la mayor parte del tiempo sentada en su mecedora, con la mirada perdida, pero de vez en cuando se levantaba y caminaba por la casa en busca de compañía, o simplemente para comprobar que todo seguía en su sitio. Conocía perfectamente aquellos muros, sabía exactamente el número de pasos que la conducirían a cada habitación, y ya ni siquiera necesitaba contarlos. Había pasado toda su vida en aquella casa, donde había nacido, y conocía cada uno de sus rincones aún cuando ya no podía verlos.

De repente, aquel día, supo que había llegado su hora. No se extrañó ni se asustó. Hacía tiempo que estaba preparada para ello. Sus piernas flaqueaban y sus párpados pesaban. Se sentía desvanecer. Notaba cómo todo su cuerpo se iba desmoronando poco a poco… se habría quedado allí, en aquel instante, en paz consigo misma y en silencio. Habría cerrado los ojos y se habría marchado sonriendo, recordando lo feliz que había sido a lo largo de su vida. Sin embargo, sabía que tenía que hacer un último esfuerzo.

Quiso gritar, pero recordó que había perdido la voz hacía tiempo. Quería llamarles, quería decirles cuánto les quería, necesitaba sentirles cerca por última vez pero no sabía cómo hacerles saber lo que estaba sucediendo.  Quería contarles que no tenía miedo, y que ellos tampoco debían tenerlo. Estaba preparada para morir, y quería que lo supieran, pero no podía hablar, y ni siquiera tenía fuerzas para moverse.

Sin apenas darse cuenta, sus oídos habían recuperado la audición, y pudo escuchar con nitidez sus voces, que resonaban desde la cocina. Tenía que conseguir llegar hasta allí. Estaba cerca, sólo eran 14 pasos. Ni siquiera se sentía capaz de levantarse, pero tenía que hacerlo. No podía marcharse sin sentirles por última vez.

Recordó todos los momentos que había pasado con ellos, y casi sin darse cuenta de repente se encontraba de pie. Empezó a mover sus piernas, lentamente, y poco a poco su cuerpo se fue deslizando. Se apoyaba en la pared, como tantas otras veces lo había hecho para guiarse por aquel pasillo.  Aquellos 14 pasos se le antojaron eternos. Por fin, consiguió llegar hasta el umbral de la puerta, y asomarse ante la mirada perpleja de todos ellos. Se quedó inmóvil durante dos segundos, lo que tardaron en llegar hasta ella y sujetarla. Le hablaban, pero enseguida se dieron cuenta de que era ella quien tenía algo que decir. Se hizo el silencio. Ella separó levemente sus labios, pero ningún sonido salió de su boca. No era necesario, sus ojos hablaban ahora por ella.

En aquel momento, el negro inmenso en el que había vivido sus últimos años  se difuminó y de repente una imagen apareció en su retina. Por unas décimas de segundos, pudo verlos, inmóviles, a su alrededor.

Fue suficiente. No hicieron falta palabras porque todos entendieron lo que decía aquella mirada. Ella también supo que lo habían entendido, y con eso le bastaba. Ya estaba todo hecho, no quedaba nada más.

Inspiró. Sintió cómo el aire atravesaba su garganta suavemente, casi sin rozarla,  y cómo se detenía antes de llegar a sus pulmones. Cerró los ojos. Suspiró. Y se marchó.

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