Archive for the 'Pataletas' Category

El Juego de las mentiras

A veces la gente miente.  Algunos mienten sin darse cuenta, te dicen qué guapa estás hoy, cómo me gustan tus zapatos nuevos o esta noche no salgo porque tengo cena familiar.  Y tú sabes que es mentira, que en realidad no es lo que están pensando, pero te lo dicen instintivamente, simplemente porque no se atreven a decirte la verdad, piensan que puede parecerte mal.

Entonces se genera una especie de acuerdo no verbal por el cual tú aceptas la mentira, y la otra persona se cree que te lo crees y se queda satisfecha.  Lo que no sabe, es que a ti te importa una mierda si le gustan tus zapatos o si esta noche va a quedar contigo o no, pero le sigues la corriente porque te resulta más sencillo que decirle lo que piensas.  Resulta que, sin darte cuenta, tú estás mintiendo también, y sin haberlo planeado estás dándole de su mismo caldo.  Te resulta incluso divertido, es el Juego de las mentiras. Tu turno, mi turno.  Diente por diente,  y todos contentos.

Pero existe otra clase de mentiras.  Esas que, al escucharlas, hacen que tu cara se convierta en un poema, mezcla de indignación, repulsión, enfado y carcajada.  Por un lado, te duele el alma cuando las descubres.  Por otro, te apetece echarte a reir en la cara de quien te la cuenta.  Me estás tomando el pelo?  realmente, esa persona se cree que eres gilipollas.  Y eso es lo que más te duele.  Ya no importa de qué se trate la mentira,  ni cuánto daño te haga, lo que en realidad te rompe el corazón es que te tomen por idiota, que piensen que vas a jugar al juego de sus mentiras como haces con lo de los zapatos, y que al terminar el juego todo va a seguir igual.

Pero nada sigue igual después de una mentira como esta.  Las fichas del juego no vuelven a su sitio y a partir de entonces, cada vez que se abre la cajita, el juego se complica más y más.  Estrategias complicadas, movimientos bien pensados y ataques perfectamente planeados.  La otra persona sigue jugando, sin saber que tú ya has empezado a luchar.  El juego ha dejado de ser divertido, has entrado en la Guerra de las mentiras, y sólo terminará cuando uno de los dos bandos muera.

Aquí hay tomate

Soy un tomate fresco. Estoy requetebueno y da gusto mirarme, y además estoy casado con una de las zanahorias más ricas del huerto, que también está de muy buen ver. Un verdulero nos crió con mucho cuidado durante años a los dos, y ahora que estamos bien maduros, la gente paga millones por tenernos en sus huertas, porque así pueden cobrarle entrada a todos los que quieran venir a vernos. Los dueños de las huertas no ganan ni una milésima parte de lo que ganamos nosotros, pues nuestro porcentaje es mucho mayor que el de ellos. Tampoco el que nos plantó, ni el que nos recogió, ni el que nos transportó…. Ni siquiera aquel verdulero que nos cuidó durante años. Pero a nosotros eso nunca nos importó, porque lo que cuenta es nuestro trabajo, no el de ellos, y aquí los que tienen que forrarse somos nosotros.

Ahora resulta que, debido a los precios desorbitados de entrada a las huertas, y gracias a las nuevas tecnologías, hay gente que intenta colarse en las huertas sin pagar, porque es la única manera de que puedan vernos. Esto a nosotros no nos afecta, pero nos ha hecho pensar en los pobres verduleros, plantadores, recolectores y transportistas que, si esto sigue ocurriendo, se van a quedar sin trabajo. Y nos da mucha pena, por eso queremos ayudarles, no porque nos afecte a nosotros.

Para ayudarles, nosotros podríamos repartir el gazpacho que hemos generado en los últimos años para que así no se notaran tanto las pérdidas debidas a los que entran en las huertas sin pagar. O podríamos reducir el precio que nos pagan los verduleros por tenernos en sus huertas, de manera que ellos también pudieran bajar el precio de las entradas y así conseguir que sea más asequible para la gente que quiere vernos pero no tiene tanto dinero como nosotros y no puede permitirse visitar una huerta a diario. También podríamos crear un nuevo tipo de entrada para las huertas, de forma que los que quisieran entrar a menudo pudieran hacerlo a un precio más reducido y de una manera más cómoda, o un nuevo tipo de huerta que diera cabida a más gente para poder vender más entradas a un precio más bajo.

Pero nosotros no queremos hacer nada de esto, lo único que queremos es que la gente sea un poco más generosa y se apiade de todos esos trabajadores que pueden quedarse sin trabajo si ellos siguen colándose en las huertas. Es por eso que estamos luchando para que las huertas se cierren con vallas de alta seguridad y así nadie pueda colarse ni tampoco entrar por un precio más reducido.

De esta forma, los salarios de los verduleros, plantadores, recolectores y transportistas no correrán peligro, que es lo que a nosotros nos importa, y la gente no podrá tener un botón mágico, pero nosotros podremos seguir teniendo el nuestro. Ese que pulsamos cada vez que queremos otro traje, otro coche, otra casa, otras vacaciones…

*No quiero hablar de la ley Sinde porque desconozco el texto de la misma, no estoy a favor del cierre de webs ni tampoco defiendo la descarga gratuita de copias ilegales con la que algunos se lucran descaradamente. De eso hablaré otro día, pero que un personaje famoso y millonario salga en los periódicos atacando a esa gente mala que le roba a los pobres trabajadores que están detrás de las pantallas… tiene tela!!! qué casualidad que todavía ninguno de esos trabajadores ha salido en los medios, sino que todos los que salen son famosos millonarios, a los que la ley sólo les afecta “tangencialmente”. Pues sí que son altruistas, oye!

Crisis, crisis, crisis…

Puta crisis.

Me aburres. Sólo llevo dos semanas en este país y ya estoy cansada.  Cansada de escuchar quejas, lamentos y lloriqueos.  Que si el país se hunde, que si la cosa está fatal, que si no sé dónde vamos a ir a parar, que si miedos, que si penas… que si vale ya hombre!!

Que sí, que hay una crisis mundial y que las cosas ya no son tan fáciles como antes. Vale, y cuál es el problema? que los que tienen una carrera van a tener que trabajar de camareros? o que ya no vamos a poder comprarnos el iphone 5 en cuanto salga?

Es que me cabrea.  Me enfada ver cómo la gente de mi generación, los que siempre lo hemos tenido todo, a los que nos han puesto la vida en bandeja, los que hemos podido estudiar sin ningún remordimiento, ahora nos entra el cague porque igual no encontramos trabajo en 5 meses.  Claro, porque a lo mejor nos toca pedirle dinero a nuestros padres otra vez… pero si llevamos 30 años viviendo de ellos! pues digo yo que no pasará nada por pedirles 5 meses más…

Y no digo que no sea cierto, que la cosa está muy mal y que hay gente que realmente lo está pagando, en muchos casos injustamente.  No digo que no haya familias que realmente no llegan a fin de mes, y que ya no saben a qué recurrir para alimentar a sus hijos, pero la impresión que tengo es que no son una mayoría.  No sé, quizás es que soy afortunada, o ciega… pero lo cierto es que yo personalmente no conozco a nadie que no tenga dónde dormir ni dónde comer.  No conozco a nadie que haya tenido que emigrar con una maleta y 5.ooo pesetas en busca de una vida mejor, como hicieron nuestros padres, y lo que es más, no conozco a nadie que haya hecho el gran esfuerzo de trabajar de algo que no sea de lo suyo en un intento desesperado por sobrevivir.

Lo gracioso es que ni siquiera conozco a nadie que haya dejado de comprarse ropa de marca,  móviles, portátiles, blackberries… o que haya dejado de salir de copas porque está en el paro o porque crea que pueda estarlo pronto. Como mucho ahora compran un poquito menos, y salen un poquito menos, pero en ningún caso han tenido que dejar de hacerlo.  Y esto me hace preguntarme…  realmente estamos tan mal?? o esta crisis es justo lo que veníamos necesitando desde hace tiempo?

Yo es que veo a mis padres, y sé lo que han vivido.  Por supuesto no voy a compararme con ellos, eran otros tiempos… claro que sí, pero aún en estos tiempos mi madre sigue yendo a hacer la compra a tres supermercados distintos en busca de productos de oferta mientras yo unicamente voy al que me queda más cerca de casa; aún en estos tiempos ella sigue sin llamar a menudo a su familia (que vive lejos) porque las llamadas son muy caras mientras yo llamo a mis amigos todos los días aunque vaya a verlos por la noche, y aún en estos tiempos sigue renunciando a comprarse ropa cara mientras yo no tengo más que pedírsela para que me la regale.

Y no digo que debiéramos volver a la vida que llevaban nuestros padres, pero realmente necesitamos seguir viviendo a este nivel? de verdad necesitamos gastarnos miles de euros en ropa que al año siguiente vamos a tirar? de verdad que no podemos sobrevivir sin tener internet en el móvil cuando ya lo tenemos en casa y en el trabajo? necesitamos salir todos los días? necesitamos cambiar de coche cada dos años? necesitamos tener cuatro teles en casa? necesitamos ir cada día a comprarnos cosas que no necesitamos??

Me da repelús pensar que la única manera de salir de una crisis es a base de consumir.  Consume, compra, gasta dinero y entonces vivirás mejor.  De verdad vivimos mejor cuando consumimos? o somos esclavos de ese consumismo?

El otro día veía un programa en la tele en el que salían personas que habían sido tocadas por la crisis, y nos mostraban la dramática situación en la que se encontraban ahora.  Las imágenes, los comentarios, la música.. por supuesto ayudaban al espectador a estremecerse con lo que nos contaban.  En la parte de abajo de la pantalla, aparecían frases contundentes que mostraban lo trágico de la situación:  “Manuel, 4o años, pasó de cobrar 6.ooo euros al mes a ser amo de casa”.  Y decía Manuel:  “es muy, muy duro.. cuando has llegado a un nivel de vida alto luego es muy duro encontrarte en esta situación” (imagen a cámara lenta y música funesta…)  Y yo pensaba: tengo que sentir pena? tengo que solidarizarme con todos los Manueles que llevan años cobrando un sueldo que yo nunca llegaré a cobrar y que se lo han gastado alegremente sin pensar en el mañana? pues lo siento, pero no puedo.  No puedo apenarme por alguien que lleva 4o años viviendo como un rey y ahora de repente se encuentra en la situación en la que muchos se han encontrado durante toda su vida, y que ni siquiera es de las peores.

Y puede que sea difícil, supongo que es duro comprarse unas zapatillas baratas cuando a los dos años nos ponían Nikes, pero lo cierto es que todavía tenemos zapatillas,  de verdad nos va tan mal?  no deberíamos alegrarnos por el tiempo en que hemos vivido de maravilla en lugar de llorar porque ahora ya sólo podemos vivir bien?

Des-control

Ayer la sensación fue de enfado.  Me había levantado a las 4 de la mañana y estaba molida de haber cargado con tres maletas de un lado para otro.  Cuando ya por fin me había librado de ellas y estábamos en la puerta de embarque nos dicen que el vuelo ha sido cancelado, debido a que el aeropuerto de Santiago está cerrado.  Nos hacen ir a recoger nuestras maletas de nuevo, y después de varias horas de cola e incertidumbre nos van dando uno a uno las opciones posibles. No hay vuelos a Galicia hasta el sábado.  U can fly to… Valladolid… is that close to Santiago??? ooohh, yeah, very close, just 500 km away!!! Al final, decido cogerme un vuelo a Oporto a la mañana siguiente y quedarme en un hotel al lado del aeropuerto.  Al fin y al cabo, yo no tenía prisa, lo peor de todo era el cansancio, la puja de maletas y el precio del hotel, que todavía no sé si me lo van a reembolsar, pero quitando eso, no tenía ningún problema mayor.  Por qué no avisaron con antelación? era lo que no entendía, nos habrían ahorrado todo esto…

El resto de los pasajeros, pues igual de enfadados que yo, cada uno con sus problemas, intentaba resolverlos como podía.  De la gente con la que hablé nadie se veía en asuntos graves.  Uno decía: pues yo les voy a decir que un familiar mío se está muriendo y que me tienen que llevar como sea!  Supongo que no serviría de nada la excusa, pero yo pensaba: y si fuera verdad? y si alguien tuviera que coger ese vuelo en un intento de ver por última vez a un familiar??? con qué derecho un grupo de personas decide que eso no ocurra?

Hoy por fin aterrizo en Oporto, me recoge mi padre y después de unas horas de coche finalmente llego a casa.  Ha sido cansado pero al menos he llegado, mi enfado ya ha desaparecido y, como siempre, asumo que lo que ha pasado debe tener un lado bueno.

Pero en unas horas llega la sorpresa…  El espacio aéreo español está completamente cerrado.  Cómo???????? la primera sensación es la de alivio.. menos mal que conseguí llegar justo antes! pero esa sensación enseguida se convierte en rabia, en indignación, en vergüenza!!  pienso en lo que viví yo ayer y me pongo en la piel de los miles de pasajeros que se quedaron tirados hoy en los aeropuertos españoles.  Pienso en los miles de millones de pérdidas que esto genera, tanto a particulares como al país en general, además de la imagen que da.  Pienso en esa gente que, abusando de su poder, se declara “controlador” de las vidas ajenas y deja en jaque a un país entero. Pienso en un gobierno que, sabiendo que esto podía pasar, no ha podido evitarlo, y pienso en una crisis que, como sigamos así, no se va a acabar nunca.

Sólo espero que esta gente tenga el castigo que se merece, porque lo que han hecho, además de inmoral, es ilegal, y eso los convierte en delincuentes.

Hay que hacer algo!! no hagamos nada!

Lo de algunos “trabajadores” es algo muy gracioso. La historia es…

Yo voy a una entrevista de trabajo y acepto las primeras condiciones que me ofrecen. Si hace falta ni pregunto por las condiciones, a ver si les va a parecer mal. Claro, encima de que me están ofreciendo un trabajo no voy a venir yo con exigencias, no?

Luego empiezo a trabajar y, a pesar de que me están pagando un sueldo ridículo, a mí me parece que me están haciendo un favor así que, para devolvérselo, cojo y hago horas extras todos los días. Así mi sueldo (por hora) se reduce todavía más, ya que, por supuesto, las horas extras no son remuneradas. Eso me hace sentirme mejor, creo que así ya no le debo nada a la empresa, que tan bien se porta conmigo. Porque a mí no se me pasa por la cabeza mejorar la calidad de mi trabajo, no hombre no! eso es lo de menos, no hace falta que me esfuerce en hacerlo bien, lo único que importa es que yo me paso la vida en la oficina, lo cual demuestra inequívocamente que soy competente. Con eso, tengo el puesto asegurado.

Al jefe lo odio, pero le lamo el culo todo lo que puedo y más, lo cual corrobora mi alto grado de aptitud. Por supuesto, no se me ocurre pedirle un aumento de sueldo o hacer una reclamación sobre algo. Hombre, cómo voy a hacer eso? si lo hago igual me despiden!! yo, por si acaso, me callo la boca y sonrío, que más vale mierda en mano…

Ahora, llega una crisis y de repente pretenden reducir mis derechos, resulta que ahora pueden despedirme con más facilidad!! uuuy NO!! por ahí NO paso!!! a ver si se van a dar cuenta de que soy un vago incompetente que lo único que sabe hacer bien es bajarse los pantalones y van a intentar echarme!! Aquí hay que hacer algo, no voy a quedarme de brazos cruzados, voy a iniciar la revolución!!! el pueblo unido jamás será vencido!! voy a protestar!! voy a gritar, patalear, voy a volverme loco!!! que vean que no hablo en broma, se van a cagar!!! esta es la mía!!!!

La mía? ah, no, que la han convocado los sindicatos para mí… bueno, pero yo me subo al carro.  Llámame valiente.

Yo hoy no voy a trabajar. Así, con dos cojones, les voy a demostrar que conmigo no se juega, porque yo soy de los valientes, de los inconformistas, de la gente que protesta, de los que no aceptan que les ninguneen, de los que no se callan, de los que reivindican sus derechos, de los que prefieren morir de pie que vivir arrodillados!!

Pero eso sólo por hoy. Mañana iré a trabajar y le sonreiré al jefe otra vez, como si no hubiera pasado nada.

Llámame rebelde.

Gente sin escrúpulos

Volvía a casa con su compañero de piso. Es todo lo que recuerda. Después, el hospital, donde tuvo que quedarse durante dos semanas. Pérdidas de memoria y trastornos cerebrales que, por suerte, sólo fueron temporales. Eso sí, secuelas de las que no se librará para el resto de su vida.

Por lo que pudieron adivinar los médicos, alguien les dio un golpe en la cabeza por detrás, que los dejó inconscientes, y luego siguió golpeándoles, dejándolos tirados en la calle desangrándose a eso de las 2 de la mañana. No saben quién, ni cómo, ni por qué. No habían hecho nada, no habían discutido con nadie ni habían tenido ningún problema aquel día. Ni siquiera les robaron, simplemente algún imbécil amargado decidió utilizarlos para obtener su dosis de absurda diversión.

Con qué derecho? con qué licencia se creen algunos para jugar con la vida de los demás? con qué estúpida razón?

Con qué valor se mete una familia en un avión llevando el corazón en un puño y sin dejar de pensar que quizás no lleguen a tiempo? con qué cara le miran sus amigos? con qué palabras intentan animarles? con qué agallas siguen ellos volviendo a casa por la noche mientras una madre no puede dormir a kilómetros de distancia?

Y todo el mundo piensa en ellos. Todo el mundo piensa en su familia, en sus amigos, en qué hubiera ocurrido si nadie hubiera pasado por allí más tarde. Y nadie lo entiende, y todo el mundo se estremece, menos el puto enfermo que pudo haberse cobrado sus vidas a cambio de 5 minutos de su propia diversión.

Gente sin escrúpulos. Os odio.

Ay mi torito, mi torito, bravo!

No lo entiendo.  Qué es lo que le molesta a los defensores del toreo con la prohibición en Cataluña?  He leído unos cuantos comentarios en blogs y algún que otro artículo, pero sigo sin pillarlo.

Entendería que aquellos catalanes que disfrutan viendo cómo un señor con calcetines rosas, mallas marcapaquete, chaquetilla con guatas y peinado al estilo lamido de vaca (o de toro en este caso) le clava banderillas de colores a un animal con cuernos, se quejaran de que ahora tienen que desplazarse para ver su espectáculo preferido.  También entendería que se quejaran de que ya no pueden ir a ver su espectáculo preferido aquellos catalanes que disfrutan viendo como un animal con cuernos le mete una cornada de las de ponerse de pie y gritar olé!  al señor con calcetines rosas, mallas marcapaquete, chaquetilla con guatas y peinado al estilo no me extraña que el toro sólo mire a la capa porque si te mira a ti se descojona.

Pero, al resto de españoles,  qué es lo que les molesta?  es que no lo entiendo.

Algunos han salido con que es politiqueo, y que sólo los han prohibido para diferenciarse del resto del territorio peninsular, como si, en lo relativo a los toros, a alguien le importara lo que dicen los políticos.  Otros, parece que se sienten ofendidos por semejante atentado contra el sentimiento nacional, igual tienen miedo a que se dañe la imagen del macho cabrío español si ya no puede mostrar al mundo que tiene los cojones de ponerse (vestido de esa guisa, que eso sí que es tenerlos grandes) delante de un toro.

Luego está el grupo del paté de foie, que argumenta que, por la teoría del solomillo de ternera, el cuadrado de la hipotenusa del astado es equivalente a la suma de los cuadrados de los gansos que se han matado para hacer el paté, y por tanto, todo aquel que coma o haya comido carne alguna vez en su vida, no tiene derecho a opinar sobre el maltrato de los animales.  Porque es lo mismo matar animales para comer que torturar animales por placer, ya que los animales torturados también se comen después, lo cual justifica toda tortura.

Dentro de este grupo, hay otro subgrupo, que es el que no ha sido capaz de volver a dormir desde que le prohibieron tirar cabras desde un campanario.  Este subgrupo defiende que los animales salvajes no sufren como los humanos, y el hecho de que existan las peleas de gallos lo evidencia.  Por tanto, el toreo es completamente lícito ya que, además, si mi vecino maltrata a su gato, yo también tengo derecho a hacer lo que quiera con mi perro, que para eso es mío!!

Entremedias, existen una serie de grupos o individuos cuyos argumentos no merece la pena ni mencionar, seguidos del grupo defensor de las tradiciones populares,  que como no se le ocurre ninguna otra cosa que decir, se escudan en la única palabra que puede justificar por sí sóla la mayor de las atrocidades, y que, por supuesto, no deja lugar a discusión porque está fuera de nuestro entendimiento.

Por último, y quizás el más extendido, es el grupo de los que se autoproclaman personas tolerantes apoyándose en el quién soy yo para prohibirte algo a ti? o lo que es lo mismo, quién te crees que eres tú para prohibirme algo a mí? Este es, para mí, el más desconcertante de todos.  Es el de… a mí personalmente no me gusta que asesinen a personas pero oye, si hay un señor que disfruta matando a la gente, pues que lo haga, no? yo con no mirar lo tengo arreglado!  No sé, cuál es la opinión de este grupo? o es que, simplemente, no tienen opinión? no lo entiendo, si quieres dar tu opinión sobre algo pues la das, pero si vas a decir que no deberían existir las prohiciones porque cada uno debería tener la libertad de hacer lo que quiera con sus toros, pues oye, eso es precisamente lo que han hecho los catalanes, no?

Lo que más gracia me hace no es todo este conjunto de argumentos y justificaciones absurdas, lo más gracioso es que todavía no haya salido ningún macho cabrío a decir que él tiene derecho a ir a los toros porque le sale de los cojones, que, de hecho, sería el argumento más coherente de todos los aquí citados.

A mí, ya lo habreis notado, no me gustan los toros, nunca he ido a una corrida ni tengo ninguna intención de ir.  Tampoco soy activista antirruedos ni voy a colgar mi pancarta con el toro muerto para ir en contra de ello. Lo única razón que podría entender a favor de mantenerlos es el número de puestos de trabajo que desaparecerían con ellos, y ni siquiera esa me parece que tenga suficiente peso.  Por lo demás, creo que es una tradición absurda y, para mí, vergonzosa, de la cual nadie en nuestro país debería sentirse orgulloso sino más bien todo lo contrario.

Si a tí te gusta ir a verlos, adelante, no voy yo a criticar tu manera de divertirte.  Si estás a favor de ellos por interés económico, perfecto. Si tu orgullo nacional no te permite ver mas allá del color rojo sangre, pues genial.   Ahora, si mañana se decide, ya sea por puro interés político o por mayoría absoluta en una votación popular,  que se cierren todas las plazas de España, entonces acéptalo y no intentes defender lo indefendible, no salgas con argumentos estúpidos que no tienen ninguna razón de ser,  porque lo que está claro es que, por mucho que pataleeis los amigos de las banderillas, el toreo es una tradición que está completamente fuera de lugar en los tiempos que corren, y que, como tal, está destinada a desaparecer.


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