Anti-tabaco

Dictadura, antidemocrático, asalto a nuestra libertad, indignante, Zapatero…

Lo de siempre.  En este país parece que nos salen sarpullidos cada vez que escuchamos la palabra “prohibición”.  Somos tan respetuosos los unos con los otros que consideramos que las prohibiciones están de más en una sociedad que es, y ha sido siempre, tan sensata y fácil de educar.

Todo el mundo habla de libertad, todos queremos poder decidir qué hacemos y qué no hacemos según nuestro antojo, pero no nos damos cuenta de que, dada la condición humana, una civilización consiste precisamente en lo contrario, y que si todos fuésemos libres de hacer lo que quisiéramos entonces estaríamos avanzando hacia atrás.

Se trata de convivencia. Se trata de respeto hacia los demás y hacia nosotros mismos. Se trata de ser capaz de ponerse en la piel de todos los bandos y, objetivamente, pensar en cuál de las soluciones es más lógica y menos dañina para todos.  No es cuestión de defender lo que a mí me conviene, sino lo que considero que es más justo para todos, aunque para mí suponga un sacrificio.

Pero no todo el mundo parece ser capaz de pensarlo de esta forma, o es casualidad que todos los que están a favor de la ley antitabaco no son fumadores y todos los que están en contra son fumadores? qué es lo que la gente está defendiendo aquí? la lógica objetiva de la cuestión o el interés personal de cada uno?  y después queremos libertad, queremos que nadie tome decisiones por nosotros y que no nos prohiban nada que, individualmente, nos guste hacer.

Lo cierto es que un local sin humo es mucho más agradable que uno de fumadores.  Incluso es más agradable salir a fumar un cigarro a la calle que meterse en una jaula de esas que cuando entras te dan ganas de vomitar.  La realidad es que todos los fumadores sabemos que el tabaco perjudica nuestra salud y la de los que nos rodean, y que un espacio cerrado con humo es cualquier cosa menos grato.  También sabemos que durante años hemos aprovechado el favor de la ley para fumar donde nos ha dado la gana, y que quizás no está de más que ahora, finalmente, la ley favorezca al otro bando, y opte por la solución más razonable y civilizada.  Pero nos cuesta reconocerlo porque va en contra de nuestro interés personal.

Al final, todo es una cuestión de costumbres. Hace unos años fumábamos tranquilamente en autobuses, en el metro, dentro de los hospitales… y lo veíamos como algo normal.  Ahora nos parece impensable que a alguien se le ocurra encender un cigarro en un hospital o en un avión. Y lo cierto es que, si lo piensas, parece de locos.

Quizás yo ahora lo vea de forma diferente por haber vivido los últimos años en un país en el que la gente ya ni siquiera fuma en su propia casa.  A mí ahora me resulta repugnante entrar en locales cargados de humo, y me hace pensar que el fumar dentro de locales cerrados es algo que no debería haberse permitido nunca. Lo que ocurre es que hemos vivido con ello desde que nacimos y nos hemos acostumbrado hasta el punto de verlo completamente normal. Por eso nos cuesta volver atrás.

Pero es una cuestión de tiempo. Dentro de unos años, nos habremos acostumbrado al aire limpio dentro de los locales, a no llegar a casa apestando a tabaco y a salir a fumar un cigarro para tomarnos un respiro.  Entonces nos molestará que alguien fume en nuestra casa, y cuando miremos atrás nos daremos cuenta de lo que han soportado los no fumadores durante tantos años.

Entonces sí se podrá empezar a hablar de educación, de evitar que las nuevas generaciones caigan en el mismo error que hemos cometido nosotros, pero educando y enseñando con el ejemplo.  Sólo así llegará el día en que ellos no sean capaces de entender cómo es posible que alguien disfrute de tragarse humo, y vean el tabaco como lo que es, algo absurdo, dañino y estúpido. Sólo de esa manera, el tabaco desaparecerá por sí sólo, sin necesidad de prohibiciones ni de leyes, y todos recuperaremos nuestra ansiada libertad.

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5 Responses to “Anti-tabaco”


  1. 1 monttse enero 11, 2011 en 8:54 pm

    De acuerdo en todo. :)

    Yo no he fumao nunca pero ahora fumos menos aún, ya he dejado de ser fumadora pasiva por fin!

  2. 2 sirventes enero 12, 2011 en 5:26 pm

    Siempre que iba de vacaciones a España tenía inmensos problemas para quedar con mis amigos porque me negaba a estar en un bar con todo ese humo… y luego el hedor que desprendía mi ropa.
    Durante mucho tiempo la supuesta libertad de los otros me impidió disfrutar de los pequeños cafés, de los bares… tenía que ir a conocidas franquicias multinacionales donde se respetaban mis derechos.

    Esta navidad andaba yo con una sonrisa de oreja a oreja. Ahora soy yo el que puede ir a culaquier sitio, como en Londres. He ganado. Aunque si lo pensamos fríamente como tu has hecho, TODOS hemos ganado.

  3. 3 Rham enero 12, 2011 en 6:44 pm

    Muy valiente viniendo de una fumadora como dices que eres. Y tienes toda la razón también.

  4. 4 Vanessa enero 13, 2011 en 1:44 pm

    A ver cuánto dura, porque viendo las noticias la verdad es que parece que la gente va a seguir liándola hasta que consigan tumbar la ley

  5. 5 japogo enero 22, 2011 en 12:29 am

    Buena reflexión… toda la razón!
    Yo apuesto porque sí va a durar. Un 30% de fumadores no podía seguir teniendo atufado al 70% no fumador de este país.
    Al final, todos saldremos ganando.


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