Aquí hay tomate

Soy un tomate fresco. Estoy requetebueno y da gusto mirarme, y además estoy casado con una de las zanahorias más ricas del huerto, que también está de muy buen ver. Un verdulero nos crió con mucho cuidado durante años a los dos, y ahora que estamos bien maduros, la gente paga millones por tenernos en sus huertas, porque así pueden cobrarle entrada a todos los que quieran venir a vernos. Los dueños de las huertas no ganan ni una milésima parte de lo que ganamos nosotros, pues nuestro porcentaje es mucho mayor que el de ellos. Tampoco el que nos plantó, ni el que nos recogió, ni el que nos transportó…. Ni siquiera aquel verdulero que nos cuidó durante años. Pero a nosotros eso nunca nos importó, porque lo que cuenta es nuestro trabajo, no el de ellos, y aquí los que tienen que forrarse somos nosotros.

Ahora resulta que, debido a los precios desorbitados de entrada a las huertas, y gracias a las nuevas tecnologías, hay gente que intenta colarse en las huertas sin pagar, porque es la única manera de que puedan vernos. Esto a nosotros no nos afecta, pero nos ha hecho pensar en los pobres verduleros, plantadores, recolectores y transportistas que, si esto sigue ocurriendo, se van a quedar sin trabajo. Y nos da mucha pena, por eso queremos ayudarles, no porque nos afecte a nosotros.

Para ayudarles, nosotros podríamos repartir el gazpacho que hemos generado en los últimos años para que así no se notaran tanto las pérdidas debidas a los que entran en las huertas sin pagar. O podríamos reducir el precio que nos pagan los verduleros por tenernos en sus huertas, de manera que ellos también pudieran bajar el precio de las entradas y así conseguir que sea más asequible para la gente que quiere vernos pero no tiene tanto dinero como nosotros y no puede permitirse visitar una huerta a diario. También podríamos crear un nuevo tipo de entrada para las huertas, de forma que los que quisieran entrar a menudo pudieran hacerlo a un precio más reducido y de una manera más cómoda, o un nuevo tipo de huerta que diera cabida a más gente para poder vender más entradas a un precio más bajo.

Pero nosotros no queremos hacer nada de esto, lo único que queremos es que la gente sea un poco más generosa y se apiade de todos esos trabajadores que pueden quedarse sin trabajo si ellos siguen colándose en las huertas. Es por eso que estamos luchando para que las huertas se cierren con vallas de alta seguridad y así nadie pueda colarse ni tampoco entrar por un precio más reducido.

De esta forma, los salarios de los verduleros, plantadores, recolectores y transportistas no correrán peligro, que es lo que a nosotros nos importa, y la gente no podrá tener un botón mágico, pero nosotros podremos seguir teniendo el nuestro. Ese que pulsamos cada vez que queremos otro traje, otro coche, otra casa, otras vacaciones…

*No quiero hablar de la ley Sinde porque desconozco el texto de la misma, no estoy a favor del cierre de webs ni tampoco defiendo la descarga gratuita de copias ilegales con la que algunos se lucran descaradamente. De eso hablaré otro día, pero que un personaje famoso y millonario salga en los periódicos atacando a esa gente mala que le roba a los pobres trabajadores que están detrás de las pantallas… tiene tela!!! qué casualidad que todavía ninguno de esos trabajadores ha salido en los medios, sino que todos los que salen son famosos millonarios, a los que la ley sólo les afecta “tangencialmente”. Pues sí que son altruistas, oye!

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6 Responses to “Aquí hay tomate”


  1. 1 Rham diciembre 29, 2010 en 2:01 pm

    En la huerta que tengo por aquí en Londres tenemos unas vallas bien altas y una cancela con candado para que no se cuele la gente. Pena que ni las zanahorias ni los tomates se suelen dar demasiado bien. Algo que ver con las inclemencias del tiempo locales y alguna que otra peste, según dicen lo que saben. Y por eso, y siempre que el tiempo me impide ir a la huerta, me bajo una peli del cinetube y tan a gusto, oye

  2. 2 Vanessa diciembre 29, 2010 en 7:12 pm

    Yo en Londres tenía Lovefilm, pagas una cuota mensual y te envían las películas a casa. Y mucha gente lo tiene. Al final, ya no se trata de querer ver las películas gratis sino de la comodidad de no tener que ir a un videoclub a cogerla y devolverla. Pero la opción de crear videoclubs online o cosas por el estilo no la contemplan.

  3. 3 japogo diciembre 30, 2010 en 4:37 pm

    Muy relacionado con el post anterior en cuanto a cómo reaccionar ante los cambios. Antes las cosas funcionaban porque se daban unas condiciones. Ahora ha cambiado el escenario y ¿quieres que siga funcionando igual a toda costa, cercando tu terreno?
    En el mundo que ya nos inunda, el cambio constante será una máxima. Adaptabilidad, empleabilidad, creatividad. Esas serán las claves para afrontarlo.
    Feliz 2011!

  4. 4 Vanessa diciembre 30, 2010 en 6:54 pm

    Bueno, mi opinión personal es que el fondo de la cuestión no está en que la cosa haya cambiado y ya no funcione. Sinceramente me cuesta creer que el mundo del cine y la música se encuentre en peligro por culpa de las descargas cibernéticas. Las copias ilegales las ha habido y las habrá siempre. El que puede comprar originales los compra y el que no puede permitírselo, los copia, ya sea por internet o a través de un cd q le deja su amigo. Lo que pasa es que han visto que hay alguien que está sacando una buena tajada a cuenta de ellos, y eso es lo que realmente les molesta. Lo cual es también entendible.
    Lo que no se entiende es que no sean capaces de afrontar la situación de una manera más lógica y, como tú dices, más acorde a nuestros tiempos.

  5. 5 calvanki diciembre 31, 2010 en 3:39 am

    Yo acabo de traerme de españa mi colección de 200 (diez arriba, diez abajo) películas originales. Que haciendo una media de diez euritos cada una pues me salió la jugarreta por unos 2000 euros.

    Fuera aparte que he estado alquilando películas toda mi vida, por no decir las millones de veces que he ido al cine y seguiré yendo.

    Pero soy un adicto al cine y veo más de lo que me puedo permitir gastar en él.

    Así de sencillo.

    Yo descargo, pero también compro.

    Y no digo que por comprar esté legitimizado a descargar. Quizás lo que diga que con los medios digitales que hoy tenemos, si a mi me pusieran una página en donde por un par de euros pudiese “alquilar” el derecho a ver una película en las siguientes 24 horas y disponer de todo el catálogo de películas, pasadas, presentes y futuras, de todos los países, yo y creo que muchos, muchos otros, pagaríamos gustosamente.

  6. 6 Vanessa diciembre 31, 2010 en 1:21 pm

    Totalmente de acuerdo, Calvanki. Yo nunca he comprado originales, antes porque no podía permitirme pagarlos y ahora porque no puedo permitirme acumularlos, pero si pudiera comprar películas en formato digital o al menos alquilarlas por un precio razonable por supuesto que lo haría, antes que descargármelas.

    Yo ahora mismo, estando en España, no veo otra opción más que la descarga, y no es porque no quiera pagarlas, sino porque no hay otra alternativa.


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