El joven domador de “Lepidotera robustus”

Un día, sin que él se diera cuenta, me colé por La trampilla y le robé uno de sus collages.
http://latrampilla.wordpress.com/2009/10/08/o14-el-joven-domador-de-lepidotera-robustus/
Quién me iba a decir a mí que aquella imagen tenía algo que contarme…

lepidotera-robustus1

.Héctor no conseguía dormir esta noche.  Mañana era el gran día y los nervios le mantenían completamente despierto.  Llevaba horas dando vueltas en la cama, imaginándose cómo ocurriría.  Su abuelo le había dado instrucciones claras.  Debía levantarse sin despertar a nadie, coger la cometa y dirigirse al bosque, al lugar de siempre, para echarla a volar.  Pero miles de dudas rondaban su cabeza… por qué su abuelo no quería acompañarle esta vez? Y qué pasaría si la cometa no volaba? Y si alguien se despertaba? No, eso no podía suceder, debía ser cauteloso y hacerlo con mucho cuidado. Si no lo conseguía su abuelo se sentiría muy decepcionado.

Recordaba el momento en que habían terminado la cometa, tres días antes.  Tenía grabada en su memoria la imagen de su abuelo contemplando su obra de arte.  Nunca lo había visto así antes, se había quedado petrificado frente a ella. Ensimismado, y con los ojos llorosos, había alargado su mano arrugada y temblorosa para repasar, casi sin tocarlas, todas las costuras de la cometa.  Al terminar, había dirigido su mano hacia su cara, como si también quisiera repasar sus propias arrugas. De repente, su abuelo parecía preocupado por su imagen, por sus arrugas, por su vejez.

-qué te pasa abuelo? Preguntó Héctor

-nada hijo. Te acuerdas del día que murió tu abuela?

-no

-tú eras muy pequeño, pero aquél día una mariposa entró en casa y estuvo revoloteando a nuestro alrededor durante horas.  Aquella mariposa era exactamente igual que ésta, y  el nombre de esta especie es el mismo que el de tu abuela.

Sólo entonces Héctor había entendido por qué aquella cometa tenía que ser perfecta. Su abuelo había insistido desde el principio en que así lo fuera, entre los dos debían conseguir que fuese la mejor de todas las que habían hecho.

A Héctor siempre le habían fascinado las cometas que su familia fabricaba.  Desde muy pequeño, solía pasarse horas contemplando cómo su abuelo cosía con paciencia las distintas telas de colores. Cada cometa era todo un reto para él.  Seguía el proceso de creación de todas ellas con gran interés, vigilando que todo se llevara a cabo a la perfección.

Pero lo que más le había gustado desde siempre era el momento en que las echaban a volar para comprobar si funcionaban.  Sabía que el más mínimo error provocaría que la cometa no pudiese mantenerse en el aire y, aunque eso sólo había sucedido una vez desde que Héctor había nacido, era un miedo que le acompañaba constantemente.  Siempre las probaban los domingos, ya que era el día que todos estaban en casa por la mañana.  Cada vez que una cometa se terminaba a media semana, Héctor se pasaba los días esperando ansioso a que llegara el domingo.  Sus padres lo veían corretear por la casa nervioso y agitado, y les resultaba difícil negarse a las súplicas del pequeño pidiendo que le dejaran probarla con antelación, pero sabían que no podían ceder.  Formaba parte de su educación, debía aprender a ser paciente.

Cuando por fin llegaba el domingo, Héctor era siempre el primero en levantarse, y empezaba su habitual recorrido por todas las habitaciones de la casa, despertando uno a uno a todos los miembros de su familia. Pero esta vez era diferente.  Mañana Héctor no podía despertar a nadie, debía hacerlo él sólo, y debía hacerlo bien.

Cuando por fin atisbó el primer rayo de luz, salió de su cama y, tratando de mantener la calma, preparó su desayuno, con cuidado de no despertar a nadie.  Terminó de comer y recogió la mesa, tal y como le habían enseñado.  Intentando disimular su excitación, sólo para convencerse a sí mismo de que ya era mayor y podía afrontar la vida con la templanza necesaria, se dirigió al taller donde le aguardaba la cometa.

La contempló inmóvil durante unos segundos, ignorando que esta sería la última vez.  Las costuras en las alas, que su abuelo había cuidado tanto, le parecían una obra de arte. Ahora estaba convencido,  ésta era con diferencia la mejor de sus creaciones.

Con cuidado, la levantó, salió de la casa y se dirigió hacia el bosque, al tiempo que la luz del sol se abría paso entre los árboles. La dejó reposar en el lugar donde siempre las probaban. Una vez más, la miró, suspiró hondo, y empezó a separarse de ella. La levantó ligeramente y empezó a desenrollar la tanza, al tiempo que la cometa iba elevándose.  La mariposa no tardó en levantar vuelo, de una manera tan suave que a Héctor le pareció que se movía por si sola, independiente de la tanza que la unía con sus manos.

La mantuvo un rato en el aire, balanceándola de un lado a otro.  Pero de pronto, Héctor sintió como la cometa empezaba a tirar de él con más fuerza. El impulso era tal que casi levantaba sus pies del suelo. No podría aguantar durante mucho tiempo.  No sabía qué hacer, no podía dejar que se le escapase. Si la perdía o la rompía, su abuelo no se lo perdonaría nunca.

Contempló atónito cómo la cometa empezaba a cobrar vida. De repente, las alas de la mariposa se movían de arriba abajo, y sus colores brillaban con más fuerza.  Las costuras, que antes eran finas líneas casi imperceptibles desde la distancia, se convertían en gruesos lazos de un negro brillante que dibujaban formas y motivos preciosos.  Se movía con fuerza, de un lado a otro, empujándole a él también, aun cuando el viento era constante.

Durante un rato, luchó contra ella, intentando manejar su movimiento, pero no conseguía dominarla. Había perdido por completo el control de la cometa, y no lograba recuperarlo.

De repente lo comprendió. Ahora entendía lo que estaba sucediendo.  Esta vez sería imposible domarla.  Esta cometa no se quedaría a su lado, por más que él intentara retenerla. Echaría a volar y se iría lejos, sin que él pudiera hacer nada para impedirlo.

Resignado, abrió sus manos y dejó que la tanza se deslizara entre sus dedos.  La mariposa voló en libertad mientras las lágrimas resbalaban por las mejillas de Héctor.  El animal se movía frenético, de un lado a otro, de arriba a abajo, cambiando repentinamente la dirección del vuelo, daba vueltas sobre sí mismo, como si no supiera a dónde ir.

De pronto, la mariposa se dirigió hacia Héctor, con tal velocidad que el muchacho se asustó. Por un momento creyó que iba a embestirle pero en su lugar se detuvo en seco cuando llegó frente a él, y se quedó mirándole fijamente. El pequeño pudo ver el brillo de sus ojos, ese brillo que tan bien conocía. Pasaron sólo unos segundos que a Héctor le parecieron eternos, y después las alas de la enorme cometa empezaron a moverse de nuevo.  Arrancó vuelo y esta vez no miró hacia atrás.  Se marchó despacio, alejándose poco a poco, hasta que desapareció en la lejanía.

Héctor se secó la cara, se dio la vuelta y volvió a casa.

Cuando llegó todos estaban esperándole para darle la noticia.

Héctor no se entristeció. Sabía que ahora, por fin, su abuelo volvería a ser feliz.

Safe Creative #1004125982943

Gracias Adri

9 Responses to “El joven domador de “Lepidotera robustus””


  1. 1 japogo agosto 8, 2010 a las 9:41 pm

    Ey, tb me alegra que hayas retomado el ritmo con una creación tan prolífica como la que nos estás mostrando últimamente.
    Enhorabuena por este nuevo relato, sensiblemente conmovedor.

  2. 2 Vanessa agosto 8, 2010 a las 10:03 pm

    Gracias Japoogo, a ver por cuánto tiempo consigo mantener el ritmo… q ya nos conocemos, jeje

  3. 3 F agosto 9, 2010 a las 1:51 pm

    Hola best-seller!!!!!

    Yo al igual que Japogo, opino que sensiblemente conmovedor.
    Lo siento Japogo, no es por copiar, pero estoy de acuerdo contigo en la mayoria de los comentarios.
    Para la autora, decirle que incluso se echa de menos que el relato corto no sea un poco mas largo, jjejejeje. Son relatos que enganchan, y por mi parte siempre me quedo con ganas de leer un poco mas.
    Tambien decir que se echa de menos la bufanda, jajajajajaja. Ya empezaba a pensar que era un rasgo caracteristico de tus relatos. Ahora mismo no se si porque hay muchos relatos tuyos con esa prenda, o porque son de los que mas me gustaron, pero te aseguro que todo lo que leo en lo que aparece una bufanda me recuerda este blog.
    Un saludo a todos, y animos para la Autora.

  4. 4 Vanessa agosto 9, 2010 a las 3:46 pm

    jejejeje, que observador, F. Hay un par de ellos con bufanda, pero por ahora solo ha aparecido en los relatos sobre parejas, es como el tercero en discordia ,jejejeje :)

    Me alegra mucho q os gusten los relatos, a mi tambien me gustaria ser capaz de escribir algo mas largo pero por ahora no llego a ese nivel!

    Gracias por los animos, y por los comentarios, me alegrais el dia en la oficina! :)

  5. 5 Jose Diego Sanz agosto 13, 2010 a las 9:34 am

    ohhhh!!!! qué maravilla, por motivos laborables y familiares he tenido un poco abandonadas y mis lecturas de blogs, y que grata sorpresa entrar aquí y encontrar este precioso relato tan emotivo como siempre.

    Un beso y despues sigo leyendo tus post

    besicos
    José Diego.

  6. 6 tania agosto 13, 2010 a las 1:39 pm

    Hola que tal¡

    Permiteme presentarme soy tania administradora de un directorio de blogs y webs, visité tu página y está genial, me encantaría contar con tu site en mi sitio web y asi mis visitas puedan visitarlo tambien.

    Si estas de acuerdo no dudes en escribirme

    Exitos con tu página.

    Un beso

  7. 7 July agosto 17, 2010 a las 4:36 am

    Hola que tal mi nombre es July soy webmaster de http://www.hoyvideosonline.com estuve viendo tu blog y está genial, me gustaria realizar un intercambio de enlaces con tu blog, si estas deacuerdo no dudes en escribirme, besos.

  8. 8 griselda septiembre 20, 2010 a las 3:53 pm

    hola vane,
    acabo de ver tu blog y este relato tan chulo con la ilustración de adri, está genial!
    ahora ya te seguiré más a menudo!
    un besiño y enhorabuena! espero leer más!

  9. 9 Vanessa septiembre 20, 2010 a las 9:02 pm

    hola Grisel, qué sorpresa!!
    muchas gracias por pasarte por aquí y bienvenida al blog :)
    Espero que vaya todo bien por ahí, un besín!


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