Trabajo, trabajo, trabajo…

Han sido dos semanas realmente duras en la oficina.  Acostumbrada a llevar un proyecto prácticamente sóla y en fase de diseño, de repente me meten en otro proyecto en fase de construcción y formando parte de un equipo de unas 20 personas. El problema no está en lo avanzado del proyecto, ni en el hecho de que el hotel esté siendo construído y las obras vayan por delante de los planos que nosotros producimos.  El problema no es la falta de tiempo ni la falta de experiencia de las personas que trabajan en él, como el project manager intenta hacerme creer cuando le cuento lo que pasa.  El problema está en las personas que “lideran” ese equipo en el que cada uno trabaja por su cuenta, pero es demasiado tarde para solucionarlo.

Empiezo con ganas, es un proyecto interesante.  Me dan un piso del hotel, y tengo que coordinar los diferentes aspectos de la construcción.  Esto significa revisar e incorporar a nuestros planos toda la información recibida de los colaboradores (estructura, instalaciones, expertos en cocinas y un largo etc).  El trabajo es tedioso de por sí, primero porque estás revisando cosas que desconoces ya q han sido desarrolladas por expertos a un nivel al q tú no llegas, y segundo porque la mayoría de esos expertos son muy poco profesionales y la mayoría de los planos que envían tienen errores que te impiden comprenderlos.  Aún así, es un trabajo digamos entretenido y muy interesante, pues se aprenden muchas cosas y requiere concentración, con lo cual el día se te pasa volando.  Me dan dos semanas, tiempo justo considerando que no conozco el proyecto, pero creo que puedo conseguirlo.

Sin embargo, lo que podría ser un gran reto y una grata experiencia se convierte en una enorme pesadilla, y lo que esperabas te llevaría dos horas te lleva dos días, porque das 20 vueltas antes de poder hacerlo. Que si busca, que si pregunta, que si compara, que si empieza, que si vuelve a empezar…   Según pasan las horas y los días, la impotencia es mayor pues ves que, tal y como tienen las cosas montadas, es imposible avanzar.  Vas pasando por todas las etapas por las que antes han pasado tus compañeros, los q por desgracia llevan en ese proyecto durante meses.  La ilusión del principio, las ganas de hacerlo bien, van dejando paso a la frustración de ver que todo el mundo lo está haciendo mal.  Pero no es porque no se preocupen o no se molesten, sino simplemente porque nadie les ha dicho cómo deben hacerlo.  O porque cada vez que han preguntado les han dado una respuesta diferente.  Te das cuenta de que a ti te está pasando lo mismo.   Te vas cabreando más y más, los resoplidos son cada vez más frecuentes,  y tu humor va cambiado poco a poco.  Te cuesta incluso sonreir, odias a tus compañeros porque lo están haciendo todo mal, pero la realidad es que están tan perdidos como tú.   Llegados a un punto, decides pasar de todo.  No es mi responsabilidad, piensas.  Yo lo hago lo mejor que puedo y si está mal la culpa es de ellos por no darme instrucciones y por no revisar lo que hago. Para qué voy a preguntar si nadie me da una respuesta clara? si cada vez que pregunto tengo que empezar de nuevo porque me han mandado hacerlo de una forma diferente a lo que me mandaron ayer? mira, yo lo hago a mi manera y fuera.  Te lo  tomas con filosofía durante un tiempo, hasta que de repente alguien vuelve a decirte algo que te hace volver a la fase de enfado, que esta vez es aún mayor.  Me están tomando el pelo? a medida que se acerca la fecha que te han dado para terminar los nervios se van crispando más y más, y a pesar de que les has dicho mil veces que te están pidiendo imposibles y que va a haber errores en tus planos porque no tienes tiempo de revisar lo q haces, no parece importarles. No pasa nada, haz lo que puedas y ya está.  Esto déjalo por ahora, de lo otro no te preocupes, y aunque no enviemos todo no pasa nada. Entonces vuelves a relajarte otra vez, y te lo tomas con calma.  Sin embargo, unas horas  antes de la entrega sí parece importarles q los planos no estén correctamente acabados.  Te dije que no me daba tiempo.  Malas caras.  Estrés general, y encima es viernes y todo el mundo quiere irse al pub a las 5.30.  No hiciste esto, no cambiaste lo otro, te dije q esto iba así… Y yo te dije que NO ME DABA TIEMPO!!

Total, al final se envían los planos a última hora y mal, y yo termino disculpándome con mi jefe (o el que se cree que lo es) por mis malas contestaciones.  Pero llego a casa y sigo con ese mal sabor de boca, no consigo dejar de pensar en cómo han ido estos días.  Lo único que me reconforta es saber que mis compañeros lo están pasando igual de mal que yo, y no por aquello del consuelo de tontos, sino porque de otra manera me culparía a mí misma, pero es evidente que la culpa es de otros.  Falta de coordinación, falta de entusiasmo por parte de los que están arriba que, lejos de preocuparse por hacer bien su trabajo sólo se preocupan por quedar bien delante de sus superiores.  Competición entre ellos y falta de humildad para reconocer sus errores.  Falta de experiencia… sí, también,  pero no de los “curritos” sino de los líderes, que no saben como dirigirnos.  Y al final, ellos son los que duermen tranquilos, ellos son los que ascienden porque hacen las entregas a tiempo y nosotros los que nos amargamos porque sabemos que lo que estamos entregando es una mierda. Y encima tienes que escuchar que hay mucha negatividad en el equipo y que debemos ser más positivos  (Al menos en ese momento sí sueltas una carcajada)

Hacía tiempo que no me sentía así.  Por lo general mi trabajo desaparece de mi cabeza en cuanto salgo por la puerta de la oficina, pero estos días me ha acompañado durante el resto del día, sin dejarme ni un minuto.  Y no es que esté estresada o que tenga mucha carga de trabajo, que también, pero eso no es lo que me hace sentirme así, sino la frustración de no poder hacerlo bien porque aquellos que se supone saben más que tú en realidad no tienen ni idea de lo que están haciendo.

Es en estas temporadas, cuando hay algo que oprime mi cabeza constantemente, y cuando veo que mi trabajo está afectando a mi estado de ánimo, cuando me pregunto si realmente merece la pena.  Estoy dispuesta a sacrificar mi tiempo libre, no me importa hacer horas extras cuando creo que son necesarias, puedo aguantar trabajar en proyectos que no me gustan o hacer trabajos aburridos que no me den ningún tipo de satisfacción.  Soy capaz de tomarme mi trabajo como un reto personal, y también puedo tomármelo como una simple manera de ganar dinero cuando no me gusta lo que hago, pero si algo no puedo soportar es la idea de salir de la oficina y sentirme mal conmigo misma.

Y no puedo entender cómo la gente puede soportarlo.

19 Responses to “Trabajo, trabajo, trabajo…”


  1. 1 monttse febrero 13, 2010 a las 1:10 am

    Se emborrachan, o discuten con la novia, novio, marido, pegan al hijo, se drogan, comen sin parar, o salen a correr hasta reventar, o en busca de pelea despues del pub… hay muchas formas de echar fuera la frustración que cuentas.

    Por desgracia es muy común. Cuando no te putean los jefes son los compañeros o los clientes, o todos. Problemas hay siempre.

    La solución no está en acabar con ellos porque no se puede.

    La solución es como gestionar toda esta gran M para que seas feliz a pesar de todo.

    Hay gente que dice que lo consigue! suerte! :)

  2. 2 japogo febrero 13, 2010 a las 11:52 am

    Exacto Monttse, ese mismo mensaje me lo dieron a mi hace poco cuando comuniqué que renunciaba a sentirme mal conmigo mismo, incluso fuera del trabajo. Tengo claro que la gran mayoría de los problemas que uno tiene vienen muy condicionados por uno mismo. Al fin y al cabo, lo que es un problema para uno, no lo es para otro, incluso en la misma situación. Por eso mismo, el peso de resolución de los quebraderos de cabeza están en uno mismo, no en los demás.
    También es verdad que cuando se construye un castillo sobre una base tan sólida como unos naipes es fácil que se venga abajo y no queda otra que sonreir y seguir adelante.
    Lo bueno de todo eso es que se aprende y para la próxima, en el mejor de los casos, se actúa para no caer en el mismo error.

  3. 3 Vanessa febrero 13, 2010 a las 12:43 pm

    Monttse, los que sí consiguen ser felices son esos que provocan tu frustración. Los que no se esfuerzan por hacer bien su trabajo sino que sólo se preocupan por subir y aumentar sus sueldos.

    Japogo, sí es verdad que va con cada uno, pero a veces te esfuerzas por llevarlo bien y te es imposible. Al final te vas enterando de que no eres sólo tú, sino que todo el mundo se siente de la misma manera, y la bola va aumentando. Cuanto más lo hablas, peor te sientes, y te van metiendo en ese ambiente del que ya no puedes escapar…

  4. 4 monttse febrero 13, 2010 a las 3:38 pm

    la gran mayoria de los problemas que se tienen no creo que vengan condicionados por uno mismo, por dios JAPOGO :) no tengo la culpa de que me despidan, de que mi ex jefe sea un niñato dictador, de que me roben la cartera con todo mientras duermo, … etc etc..

    Mi opinión: Los problemas están ahi. No se van porque sonrias. Lo que pasa es que hay gente que tiene una forma de ser determinada que parecen felices incluso sumidos en desgracias. Conozco a una así. Pero los problemas no le desaparecen, al reves.

    Yo soy de las que intentan tirar palante, solucionar, apechugar como mejor pueda con lo que me toca vivir. El momento chungo no desaparece porque le eches optimismo, pero hay que darle la importancia justa a cada cosa.

    Es natural cabrearse cuando tu jefe es un mierda que te da solo problemas, pero cabrearse todo el dia a todas horas durante mucho tiempo es dañino ara uno mismo y no sirve de nada y hacer ver que no te afecta cuando es mentira tambien es my dañino. Esto lo hace muuuucha gente.

    Hay que ser egoista en esto de la felicidad y las cosas importantes. Creo.

    Si tus resultados profesionales son mediomalos por culpa de otros, es exactamente SU culpa y no la tuya. Teniendo claro esto, disfruta de lo que puedas.

    Suerte. :)

  5. 5 Vanessa febrero 13, 2010 a las 4:29 pm

    Weno, hay despidos injustos pero también muchas veces trabajas con gente q vaya por dios… y después cuando le despiden les parece injusto pero es simplemente lógico.
    Las cosas que te pasan dependen mucho de tí mismo pero por supuesto de los demás también. Si te toca un hijo de puta no puedes hacerle cambiar con una sonrisa, y estoy de acuerdo en que camuflar o esconder nuestra rabia no es la solución. Intentar mejorar la situación, tener paciencia y poner de tu parte, pero si las cosas no cambian, simplemente elegir entre vivir cabreado o largarte.
    Lo que ocurre a menudo es que los jefes suelen creer que te están haciendo un favor empleándote, y lo malo es que el empleado suele creerlo también y tiende a soportar lo que sea por miedo a perder su trabajo, cuando en realidad si te preocupas por tu trabajo y eres honesto, el favor se lo estás haciendo tú a ellos.

  6. 6 Gonzalo febrero 13, 2010 a las 8:31 pm

    Todo esto me suena,… Se acaba llegando a la conclusión de que es mejor estar en el peldaño más bajo,… hacer tu trabajo a medio gas y al llegar la hora de salir, irte sin más. Se vive mejor y se gana lo mismo (o algo menos pero compensa).

    Con el paso del tiempo aprendes de errores pasados y crees que hay cosas que no te pueden pasar,… y es cierto,… pero te pasan otras nuevas, igualmente desagradables. Caes en la trampa de jefes que han estado toda la vida poniendo trampas. Te llevan ventaja.

    Lo de: “Haz lo que puedas”, se les olvida en el momento que hiciste lo que pudiste y no fue suficiciente. Manifestarán un profundo cabreo, pero en el fondo están contentos. Han conseguido que te sientas mal contigo mismo por no hacer bien tu trabajo, han conseguido que te impliques a fondo en remediar lo que ellos ya sabían que iba a pasar, y han conseguido que en el próximo “Haz lo que puedas” llegues un poquito más lejos.

    De paso, consiguen que sigas dudando (o directamente desistas) de pedir un aumento de sueldo, un ascenso, o cualquier otro incentivo que te has ganado a pulso. El motivo,… fácil,… no has cumplido objetivos.

    Cada vez estoy más convencido de que tus superiores, llámense jefes, supervisores, projects managers, etc no quieren que cumplas objetivos,… porque verían amenazado su puesto.

    A todo esto yo, particularmente, respondo de la única manera que sé: dándolo todo. No porque crea que sirve de algo, y aún estando totalmente convencido de que no sirve de nada. ¿Por qué? Supongo que porque no se hacerlo de otro modo. Suena a tópico pero aún llevo grabado a fuego que con el trabajo se obtiene recompensa, ya sea dinero, reconocimiento, satisfacción personal, o lo que quiera que sea que cada uno busca. Yo (como buen gallego), todavía no se lo que busco.

    Perdón por la parrafada,… en estos casos solo se me ocurre una palabra:¡ÁNIMO!

  7. 7 Vanessa febrero 14, 2010 a las 12:31 am

    Hey Gon, siempre saltas cuando se habla de trabajo, jajjaja!
    El problema es que generalmente los que están en ese peldaño más arriba son los que se van a su hora tan tranquilos, y los que estamos abajo somos los que pringamos. Así no me extraña que la gente se mate por ascender, jajajaa.
    En fin, te doy la razón en todo, menos en la forma de responder. Yo me doy al 100% desde el primer momento, y continúo mientras recibo recompensa, ya sea dinero, reconocimiento o satisfacción personal. Eso sí, en el momento que no recibo ninguna de las tres entonces me bajo al 50%, y así por lo menos no gasto mi energía inútilmente.
    Gracias por los ánimos. En realidad no es para tanto, escuchando lo que aguantan otros la verdad es q lo mío no es nada!

  8. 8 monttse febrero 14, 2010 a las 1:01 am

    No creo que se haga un favor contratando a alguien.

    Para mi son negocios.

    Se trabaja por dinero (o lo que sea) y a cambio de eso tienes que rendir lo acordado, nada más. No tengo que darle las gracias a nadie por un contrato, solo tengo que cumplir mi parte.

    Pero me han despedido en dos ocasiones, una despues de putearme para que dimitiera, haciendome jugadas muy feas para que me despidiera otro superior a el y al final, como no le funcionó ninguna de sus artimañas se puso pesado con eso de que “no se fiaba de mi” y me echaron.

  9. 9 Gonzalo febrero 14, 2010 a las 10:08 am

    Estoy de acuerdo en que no se debería dar el 100% (mucho menos el 150%)si no se recibe ningún tipo de recompensa.
    Te aseguro que hay mucha gente del escalón más bajo que lo hace.

    Lamentablemente, los porcentajes de rendimiento, ni se crean ni se destruyen, solo cambian de persona,… y a alguién le tocará pringar.

  10. 10 Vanessa febrero 14, 2010 a las 12:59 pm

    Exacto Monttse, el trabajo no es más que un trueque, y ambas partes deben cumplir lo acordado. Lo que pasa es que muchos jefes siguen viviendo hace 100 años, cuando la gente no tenía más opción que apechugar con lo que le daban. En España sobre todo estamos un paso por detrás de Europa en ese sentido, la mentalidad de las empresas sigue siendo la de la explotación, la figura del jefe cabrón, el que todavía piensa que la gente sólo trabaja a base de latigazos, es la más común en nuestro país. Y por otro lado el trabajador sigue pensando que si le echan no encontrará otra cosa, con lo cual pringa con lo que sea sin rechistar. Nunca os han dicho vuestros padres aquello de el jefe siempre tiene la razón, y aguanta lo que te echen que por lo menos tienes un trabajo? para ellos dejar un trabajo es de locos. Es la mentalidad que tenían en su juventud, y la transfieren a sus hijos sin darse cuenta de que los tiempos han cambiado. Así en nuestro país se sigue viendo con malos ojos el cambiar de trabajo, y se valoran cvs de continuidad, mientras en el resto de Europa se valora más a aquel que ha cambiado con frecuencia, pues es un indicio de superación personal y también es evidente que así se aprende más.
    En fin, Monttse, que si te han echado injustamente, ellos se lo pierden!! en el trabajo como en la vida, si alguien no te valora como te mereces entonces no se merece tenerte. Tú no has perdido nada, encontrarás un trabajo mejor donde sí seas valorada, pero ellos han perdido una buena empleada.

    Gon, yo lo q tengo claro es q el rendimiento hay q pagarlo (y no me refiero sólo a dinero) Yo acabo dando lo q recibo, y aún al 50% doy más que otra gente. Si el q está a mi lado pringa dando el 150% yo lo siento pero el único responsable es él por no saber establecer sus obligaciones con la empresa. Lo gracioso es que hay gente a la q le gusta trabajar el doble de lo q le pagan porque se creen que así los valoran más, así q casi q se pondrán contentos si yo trabajo menos! jjajaja

  11. 11 monttse febrero 14, 2010 a las 3:33 pm

    Pues no se Vanessa, no recuerdo que me hayan dicho nunca que tengo que aguantar lo que me echen y que el jefe siempre tiene razón…pero sí que tengo que ser formal, seria, puntual, hacer lo que me dicen, no escaquearme, cumplir con los objetivos aunque eche los higados.

    También me han dicho siempre que así podré exigir que se porten igual, y al que me chulee: patada en el culo, denuncia o lo que corresponda..

    Y tengo 40, y andaluza, soy de la generación de “aguantalo todo que eres mujer”. Pero he tenido suerte en que ni pienso así ni me han educao asi tampoco.

    Pero lo cierto es que cambiar de trabajo si no es para mejorar yo lo veo como algo “malo”, si es porque tu situación no es buena o te explotan es una salida, pero lo bueno sería poder arreglarlo sin irte, si es que te gusta tu trabajo y tu empresa…

    Cambiar para mejorar o para coger experiencias es siempre positivo. Yo he actuado asi toda mi vida… pero hace dos veranos en el Hilton una señorita me dijo que porque habia estado en tantos sitios…

    Parece ser que no doy una imagen de empleada estable y eso es perjudicial para algunas empresas.

    Nunca puedes acertar con todo el mundo. :)

  12. 12 Vanessa febrero 14, 2010 a las 5:38 pm

    Pues tienes suerte de que tus padres tengan esa mentalidad, a mí siempre me han apoyado en mis decisiones, lo cual agradezco muchísimo, pero aún así el consejo de mi madre siempre es el de más vale pájaro en mano, y cuesta hacerle entender que a veces se gana arriesgando, y que hoy en día no hace falta conformarse… es simplemente una cuestión del tiempo y las condiciones en que ella ha vivido, lo cual yo entiendo pero no comparto. Si fuera por ella yo seguiría trabajando en mi primera oficina, aunq el jefe fuera un rata, porque… a ver si lo vas a dejar y luego no encuentras otro!

    Sí q es imposible acertar con todo el mundo, supongo que al final cada uno debe hacer lo q cree q es acertar consigo mismo. Yo personalmente considero que crezco y me desarrollo más con los cambios, mientras que siento que me estanco si permanezco mucho tiempo en el mismo lugar, sobre todo si la empresa no te proporciona aprendizaje. Pero todo depende del lugar y de la persona.

  13. 13 japogo febrero 14, 2010 a las 10:42 pm

    Monttse, lo que quería decir con que “la gran mayoría de los problemas que uno tiene vienen muy condicionados por uno mismo” es que cuando uno los tiene es porque los ha identificado y, por tanto, puede hacerles frente. Quien sabe que tiene un problema, causado por quien sea, si no le hace frente, es porque tiene otro problema más gordo que se lo impide.
    A lo que voy es que las cosas deberían funcionar de tal forma que si por ejemplo una decisión de tu superior te pareciese irracional, contraproducente y totalmente antinegocio, tendrías que tener la libertad de decirle lo que piensas, sin por ello presuponer reprimendas. Lo que ocurre es que en la mayoría de los casos esos jefes también tienen problemas y no caen en la cuenta de que esa crítica les ayuda para superarse.
    Al final resulta que todo está condicionado por algo tan simple como el miedo, cuando en realidad en el trabajo el condicionante debería ser la ilusión, la motivación y el sentirse realizado.

  14. 14 monttse febrero 14, 2010 a las 10:51 pm

    No te creas que me han apoyado mucho, Vanessa, simplemente me dijeron a los 18 (o antes): ya eres adulta, ahi tienes tu vida, decide tú y arreglatelas como puedas….

    Luego me tengo que tragar además todas las broncas por todo lo que hago mal, o por todas las decisiones equivocadas, …y sin apoyos o muy poquito, la verdad. Pero bueno, hay mas gente en el mundo :)

    Al final aprender a ser independiente, en mi caso o lo eres o lo eres.

    Es normal que con tu carrera y tu edad quieras variedad, no? :)
    Pero tampoco tomarlo como norma obligatoria…

  15. 15 monttse febrero 14, 2010 a las 10:54 pm

    Me parece que a veces soy un poco brusca comentando, Japogo y esta vez lo fui contigo :) no? y sin conocernos de casi nada…

    En fin, estoy de acuerdo contigo en general :)

  16. 16 Vanessa febrero 14, 2010 a las 11:03 pm

    jejejeje, eso Monttse!! a dar caña!! quiero lucha y sangre en el blog!!! :P
    Es broma… creo q todos somos conscientes de que los comentarios escritos no suenan igual que hablados, y q no hace falta ofenderse. Cada uno está dando su opinión, y es tan respetable como la de uno mismo, aunque sea contraria.
    Y dicho esto, gracias a todos por dar vuestra opinión! :D

  17. 17 monttse febrero 14, 2010 a las 11:07 pm

    yo en realidad soy encantadora…. ;)

  18. 18 Ignacio febrero 19, 2010 a las 5:35 am

    El gran momento de pasar de la teoría a la práctica. Llévalo con la calma. En nuestra empresa el momento de paso de ingeniería-diseño a construcción era exactamente igual. :) Que lo sepas, por si piensas que cambiando de empresa vas a soluciona algo. jajaja!

    Por lo demás, espero que estes mejor. Estos días son los que necesitas flatmates con buen vino y una barbacoa!! Beeesazos!! :)

  19. 19 Vanessa febrero 19, 2010 a las 6:47 pm

    Ya, Igna, por desgracia pasa más o menos lo mismo en todos lados… aunque hay sitios en los que ya es ridículo, jajaja.
    Por suerte ya me han metido en otro proyecto y vuelvo a ser feliz con mi trabajo!!!!! :D


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