Un trébol. Un deseo

Nunca la había visto llorar. La pequeña Lucía siempre se había creído las palabras de su hermana cada vez que iniciaba una de sus rabietas y empezaba a llorar sin más motivo que la búsqueda de atención.

-si sigues llorando así te quedarás sin lágrimas, y nunca más podrás volver a llorar .

Cada vez que escuchaba decir esta frase, Lucía dejaba de llorar instantáneamente, por miedo a quedarse sin lágrimas. En su inocencia, levantaba la cabeza y se quedaba mirando fijamente a esos ojos ya bordados de pliegues y endurecidos por la edad. Desde que tenía memoria, no recordaba haberlos visto llorar ni una sola vez. Seguramente, esos ojos habían malgastado todas sus lágrimas y por eso ahora estaban secos y tristes.

Aquel día, Lucía estaba jugando en el jardín, cuando encontró un trébol de 4 hojas. Las dos hermanas solían pasarse horas buscando tréboles de 4 hojas en el jardín. Si encontraban alguno, pedían un deseo y cuidadosamente lo colocaban entre las páginas de un libro, como su madre les había enseñado, para que se secara. Si el trébol se marchitaba antes de secarse y sus hojas se arrugaban, el deseo no se cumpliría.

Llena de emoción, Lucía arrancó el trébol con cuidado y, aprisionándolo entre sus manos, echó a correr hacia la casa, en busca de su hermana. Mientras subía las escaleras, de camino a la habitación que ésta solía ocupar cuando aún vivía con ellos, algo le hizo detenerse. Había escuchado un ruido pero no podía reconocer qué era. El sonido había salido de la habitación a la que ella se dirigía. Un escalofrío recorrió el cuerpo de la pequeña, y sin apenas ser consciente de ello, de repente sintió que algo iba mal.

Miró hacia atrás… quizás debería volver al jardín. Pero… el trébol se estropearía si no lo colocaba entre las páginas de un libro! Sin darse cuenta, de repente un grito salió de su garganta

-Mamá!!!!!

Miró hacia todos lados presa del miedo, pero nadie contestó. Seguía escuchando ese sonido extraño que salía de allí arriba. Haciendo acopio de valor, Lucía siguió subiendo las escaleras, con cuidado de no separar sus manos, y se dirigió hacia la habitación de su hermana. Cada vez el sonido era más claro pero ella seguía sin ser capaz de distinguir qué era lo que estaba retumbando en sus oídos. Cuando llegó al final del pasillo, vio la puerta de la habitación entreabierta pero, lejos de entrar saltando y gritando como había planeado, se limitó a acercarse sigilosamente hasta el umbral.

Sin separar las palmas de sus manos, empujó despacio la hoja, hasta que consiguió que uno de sus ojos captara lo que estaba sucediendo… Sentada en la cama, inmóvil, se hallaba su hermana. Sus manos tapaban por completo su rostro, y el pelo caía por ambos lados, creando una silueta que por un momento a Lucía se le antojó tenebrosa.

Se quedó inmóvil, en la puerta, sin saber qué hacer. Sus ojos clavados en aquel cuerpo, Lucía no daba crédito a lo que estaba viendo. De repente, la silueta se movió, y las manos dejaron al descubierto esos ojos que hasta entonces habían sido impenetrables. De repente, aquellas pupilas marrones se abrían en pedazos, y se hacían transparentes a la mirada perpleja de Lucía.

Sin poder apenas pestañear, la niña suspiró y en un instante comprendió lo que esos ojos habían escondido durante tantos años. Lentamente, abrió sus manos, fijó su mirada en el color verde del trébol y, al mismo tiempo que una lágrima se desparramaba en el centro de las cuatro hojas, susurró:

-Deseo que se acaben las lágrimas de mi hermana.

Todavía temblando de miedo, bajó al salón, se hizo con el libro más grande que encontró en la biblioteca, y con cuidado extendió el trébol entre sus hojas. Cerró el libro, lo volvió a colocar en su sitio, y ya tranquila, volvió al jardín y siguió jugando entre las flores.

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3 Responses to “Un trébol. Un deseo”


  1. 1 Jose Diego septiembre 27, 2009 en 3:05 pm

    Muy bonito y conmovedor.

    Saludos
    José Diego

  2. 2 Ignacio octubre 25, 2009 en 7:09 am

    Todo el arte que tienes escribiendo Vane… todo el arte.

    plas plas.

  3. 3 Vanessa octubre 28, 2009 en 1:14 am

    Muchas gracias a los dos :)


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