Debe ser la edad, que últimamente empiezo a sentir la necesidad de irme a vivir sóla. Después de 10 años compartiendo piso, no sólo por motivos económicos sino porque además lo prefería, de repente ahora empiezo a pensar que necesito tener mi espacio.
La verdad, no lo entiendo. Vivir en un piso compartido es lo más emocionante que hay, además de didáctico y teraupéutico. Durante estos 10 años de compartir piso he aprendido muchísimas cosas. De la vida, del amor, de la amistad…..
de la PACIEEEEEEENCIA que hay tener!!
Sí, si hay algo que se aprende cuando se comparte piso es.. a tener paciencia. Aquí no vale la de cojo la puerta y me voy!! Aquí lo máximo que puedes hacer es coger la puerta y quedarte… en tu habitación!! Así que, sin darte cuenta, con el tiempo consigues que tu paciencia logre llegar a límites insospechados. Vamos, que tras unos años compartiendo piso tienes un control sobre tí mismo q ni el mismísimo Dalai Lama.
En un piso compartido te haces mejor persona porque en un piso compartido aprendes… a compartir. Y lo mejor de todo, aprendes a compartir sin esperar nada a cambio, como bien nos han enseñado desde pequeñitos. Tú tienes un armario en la cocina donde guardas tu comida, y tus compañeros de piso tienen el suyo propio donde guardan su comida. Tú, como bien hemos dicho, tienes tu comida en tu armario, pero resulta que tus compañeros de piso en lugar de tener su comida en su armario, la tienen en el tuyo. Porque resulta que tu comida es SU comida también, y ellos se comen tu comida, y tu comida es de todos, y… qué bonito es compartir!!
En un piso compartido también aprendes matemáticas. Si somos 4 personas y el mes tiene 4 semanas, cuántas semanas le toca limpiar a cada uno? NINGUNA. Matemática pura.
Si en el piso viven 3 personas y las 3 personas tienen dientes, cuántos cepillos de dientes habrá en el baño? SIETE. Como mínimo.
Si en el piso viven A,B,C y D; A ha ido 4 veces a pagar las facturas, B ha ido 3 y C ha ido 2 veces…. quién tiene más papeletas para que le toque ir la próxima vez? Pues evidentemente, A, porque ha ido 4 veces de 9. Por eso D ya no se molesta. Si no es culpa de D, es una cuestión de probabilidades!
El piso compartido, además de ayudarte con las matemáticas, también te enseña modales. Allí aprendes a respetar a los demás. En tu casa siempre te han dicho que respetar a los demás significa convivir con su modo de vida aunq sea diferente al tuyo. No hacer ruido cuando hay gente durmiendo, mantener limpias las zonas comunes, no invadir la intimidad de los demás… Pues en tu casa estaban equivocados. Respetar a tus compañeros significa levantarse por la mañana y poner la música a tope, pasarse dos horas en el único baño que tiene la casa, entrar en las habitaciones de los demás cuando te da la gana o hacer una fiesta con toda tu clase el día antes del examen final de tu compañero de piso. Respetar también es dejar toda tu mierda colección de calcetines en el salón, o utilizar todos los platos habidos y por haber en la cocina y no fregarlos hasta la semana siguiente. Eso es respetar, no sé en qué pensaban tus padres cuando te lo explicaron!
Pero esto no es todo.. en un piso compartido no sólo aprendes, sino que además disfrutas. Porque un piso compartido es ese lugar lleno de sorpresas, lleno de magia y misterio, en el que nunca sabes lo que puede pasar. Lo mismo pueden desaparecer tus camisetas como puede aparecer ropa interior que no es de nadie entre las almohadas del sofá. Esa sensación de levantarse por la mañana y ver la puerta del salón cerrada… quién estará durmiendo esta vez en mi sofá? será alguien conocido? alguien q no he visto en mi vida?? aparecerá Brad Pitt esta vez?? y estará en calzoncillos? qué emoción!!
Las cosas desaparecen y se reproducen en el piso compartido. Por ejemplo, tu champú, por regla general, va a durar 3 veces menos de lo que te dura habitualmente, pero la basura va a multiplicarse a la velocidad de la luz. Hablando de basura, otra de las cosas que aprendes en un piso compartido es que la basura no hace falta bajarla cada día, ni cada semana… ni siquiera cada… ufff, mejor no sigo! porque el cubo de basura tiene una capacidad de compresión que nunca antes podías haberte imaginado, el ser humano tiene una increíble capacidad de adaptación al medio en el que vive, y la basura tiene una capacidad de adherencia y de suspensión en contra de todas las teorías de Newton que nunca dejará de sorprenderte. Cuando ya crees que la montaña ha llegado a su punto culminante, y que el próximo papel que se ponga en la cima hará que todo se desmorone… llega tu compañero de piso y como por arte de magia coloca un hueso de melocotón arriba de todo sin que nada se mueva. Mierda! y tú con la monda de plátano en la mano!! si la pones se caerá todo, es evidente… y tendrás que sacar la bolsa del cubo… y bajarla al contenedor. … ( eeeemmm, me parece que a mi habitación no le vendría mal un poco de olor a plátano… )
Cuando compartes piso no te da tiempo a echar de menos a tus padres, porque sieeeeeeempre hay alguien que se encarga de hacer su papel. Un día, estás cocinando y de repente tu compañera te pregunta: “qué haces? preparo unas lentejas. Ah! pues así como las estás haciendo se te van a pegar! deja que yo te digo cómo hacerlas bien…”
Otro día, estás secándote el pelo y de repente aparece “mamá” y te dice que así como te lo estás secando no te va a quedar bien (menos mal q te avisa, porque llevas toda la vida saliendo a la calle con el pelo mal secado!)
Estás limpiando el salón y de repente giras la aspiradora y tiras un vaso de cristal que alguien había dejado en el reposabrazos del sofá (q es el lugar más habitual de reposo de vasos en un piso compartido) Como si de una alucinación se tratara, de repente una voz emerge del otro lado del sofá…
-si es que ya lo sabía yo!!!!
Dios!!!! es mi madre reencarnada!!! qué digo?? es peor que mi madre!!!!
Lo peor de todo es que estas cosas también las haces tú misma cuando compartes piso, y de repente te ves en el cuerpo de tu madre diciéndole a tus compañeros cómo hacer las cosas como si de tus hijos se tratara.
También se da el caso contrario, y es que si la figura de tu madre tarda en aparecer, y nadie te dice lo que tienes que hacer, entonces tú, instintivamente, buscas a alguien a quien darle explicaciones… Que síiiiii, que todos lo hemos hecho alguna vez… el típico sábado por la mañana, abres un ojo a las 10 de la mañana y ves que está lloviendo a cántaros. No te apetece levantarte y además no tienes nada que hacer. Decides darte un homenaje y quedarte un ratito más. Pero empiezas a escuchar cómo todos tus compañeros de piso se van levantando uno a uno. Están todos en la cocina desayunando y tú no eres capaz de levantarte… pasa el tiempo.. una hora, dos horas… y tú sigues durmiendo a pierna suelta. De repente, a eso de las 14 pm, alguien llama a tu puerta. Mierda!! de un salto te pones en pie, y en cuestión de segundos has abierto la persiana, has estirado el edredón de tu cama, y te has sentado en el escritorio, con las piernas cruzadas y poniendo cara de concentración.. has cogido lo que más tenías a mano en tu escritorio y lo has abierto por una página aleatoria…
-Pasa, pasa!!
-anda! creía que estabas durmiendo!
-qué vaaaa!!! si yo me levanté a las 8 para estudiar! ( imagínese la cara de sopa, el pelo enmarañado y las marcas de la almohada en la cara)
-aahh…. ya veo ya… y llevas 6 horas estudiando el catálogo del Carrefour??
Pero seremos gilipollas? a quién pretendemos engañar? y lo que es peor… por qué le tenemos miedo a nuestros compañeros de piso? es que acaso nos van a castigar por levantarnos tarde?? o será que realmente echamos de menos a mamá?
La realidad, creo que todavía no estoy preparada para vivir sóla. Echaría de menos todas estas cosas, no tendría a nadie que hiciera el papel de mi madre, no podría echarle la culpa a D por no haber ido a pagar las facturas este mes y encima tendría que bajar la basura todos los días. Además, sería insoportable ver un sólo cepillo de dientes en el baño.
Definitivamente, no estoy preparada (o al menos eso quiero creer )
Dedicado a todos los que habeis compartido (y compartís) piso conmigo. Porque a pesar de todo lo inevitable, no ha sido tan malo, y la verdad es que he disfrutado viviendo con todos vosotros. Además, vosotros también habeis aguantado lo vuestro viviendo conmigo : )

